¿Acaso se convenció Irmiahu de que se debía castigar al pueblo?

¿Acaso se convenció Irmiahu de que se debía castigar al pueblo?

En contraste con Sedom, Sodoma, en nuestro capítulo, Dios proclama que incluso por una sola persona salvará la ciudad. ¡Pero aparentemente no hay ni siquiera una persona que haga justicia y busque la fe! ¿Acaso se convenció Irmiahu de que se debía castigar al pueblo?

El capítulo 5 comienza con un anuncio de parte de Hashem: "Recorran las calles de Ierushalaim, y miren ahora y reconozcan y buscan por sus plazas, (a ver) si encuentran un varón; si hay uno que obre justicia, que busque la verdad, y Yo la perdonaré" (versículo 1). Este anuncio de Hashem recuerda en cierto modo al diálogo entre Abraham y Hashem justo antes de la destrucción de Sedom,Sodoma: "Si hallare en Sedom cincuenta justos - en medio de la ciudad - perdonaré a toda la comarca, por la causa de ellos” (Bereshit, capítulo 18, versículo 26). En contraste con Sedom, Dios proclama que incluso por una sola persona salvará la ciudad. ¡Pero aparentemente no hay ni siquiera una persona que haga justicia y busque la fe!

En el diálogo entre Abraham y Hashem, Abraham aparentemente se convence de que se debe castigar a Sedom, ya que no sigue discutiendo con Hashem. Pero, ¿acaso se convenció Jeremías de las palabras de Hashem?

Irmiahu quiere ir al terreno y verificar el asunto: "Me iré a los grandes, y hablaré con ellos, porque ellos conocen el camino del Señor, la ley de su Dios" (versículo 5). Irmiahu quiere ir a los grandes, a la clase dirigente del pueblo, y ver si hay alguien entre ellos que pueda salvar la ciudad. Irmiahu se decepciona: "Mas ellos todos a una han quebrantado el yugo, han roto las coyundas (cuerdas)” (versículo 5). Junto con los "pequeños", el pueblo común, todos se han alejado del yugo de la Torá y los mandamientos.

Como respuesta a Irmiahu, Hashem se pregunta: "¿No tengo Yo de castigar por estas cosas?, dice el Señor; ¿y de una nación como ésta no ha de vengarse Mi alma? (versículo 9). Irmiahu se queda sin respuesta, y enseguida Hashem ordena al enemigo que destruya la ciudad: "Escalen sus muros y destruyan... quiten sus sarmientos porque no son del Señor, Porque muy traidoramente se han portado conMigo la casa de Israel, y la casa de Iehudá, dice el Señor. (versículos 10-11).

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