En nuestro capítulo se dice "según su sabiduría el hombre será alabado" (Versículo 8), pero ¿qué hay entre esta afirmación y "no se gloríe el sabio en su sabiduría" (Irmiahu, Capítulo 9, Versículo 22)?
Como parte de las afirmaciones de nuestro capítulo podemos encontrar la siguiente: "Según su sabiduría el hombre será alabado y el perverso de corazón será (objeto de) oprobio" (Versículo 8), es decir, el hombre será alabado por otras personas debido a su sabiduría y no por otras cosas. Otra posibilidad es explicar que el hombre será alabado según su nivel de sabiduría, sea poco sea mucho.
En todo caso es posible confrontar este versículo con otra afirmación del libro de Irmiahu: "Así dice Hashem: 'No se gloríe el sabio en su sabiduría, ni se gloríe el poderoso en su poder, ni se gloríe el rico en su riqueza'" (Capítulo 9, Versículo 22). El profeta se pronuncia contra quienes se jactan de su valentía, de su riqueza y también — ¡de su sabiduría! Aparentemente los versículos se contradicen: "según su sabiduría el hombre será alabado" frente a "no se gloríe el sabio en su sabiduría".
Pero aunque parezca que los dos versículos apuntan al polo opuesto, ambos en realidad apuntan exactamente al mismo objetivo. El profeta concluye sus palabras así: "Mas el que se gloría, gloríese en esto: en que Me entiende y Me conoce a Mí, que Yo soy Hashem, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque en estas cosas Me complazco, dice Hashem" (Capítulo 9, Versículo 23). El profeta anuncia que lo que importa es conocer a Hashem y hacer justicia y rectitud. En realidad este es el mensaje al que también el libro de Mishlei apunta: "En la senda de la justicia está la vida, y en el camino de su sendero no hay muerte" (Versículo 28) — el camino de la justicia allana la vida y aleja de la muerte.
Pero por supuesto que la diferencia fundamental entre las palabras del profeta y el consejo de nuestro capítulo radica en la pregunta de quién alaba: el profeta habla de una persona que se jacta de su sabiduría y de tanto jactarse olvida a Hashem. En nuestro capítulo la situación es exactamente la opuesta. El sabio no se alaba a sí mismo sino que es alabado por otros. Y él mismo comprende que la fuente de la sabiduría proviene de Hashem, como vimos en los capítulos anteriores.