Sin introspección, sin asumir responsabilidad y sin un examen reflexivo de nuestro estilo de vida, es imposible identificar nuestros errores conductuales. En tal situación, una persona puede estar convencida de que todo está bien con ella y solo quejarse de por qué Dios no la cuida ni mejora su situación.
En los capítulos 8-9, el profeta Irmiahu describe la angustia emocional en la que se encuentra. Por un lado, lamenta profundamente el destino de sus hermanos que viven en el exilio y especialmente grande es su dolor por las multitudes de judíos que fueron asesinados por Nevujadnetzar, rey de Bavel, Babilonia. Por otro lado, le resulta difícil permanecer en compañía de la gente de Iehudá, ya que sus costumbres le resultan repugnantes. Su hablar es falso, todos se traicionan entre sí y no hay hermandad entre ellos. Cada uno busca el mal para su prójimo y habla mal de él para derribarlo.
Después de todas las descripciones de la maldad y la iniquidad de Israel, aparece su pregunta ingenua: " ¿Por qué ha perecido el país? ¿Por qué ha quedado asolado como el desierto, sin pasajero?” (capítulo 9, versículo 11), como si hubieran actuado correctamente hasta ahora y sin embargo fueran castigados sin motivo. También los exiliados de Yehoiajín se preguntan por qué " ¡Pasó ya la siega, y se acabó el verano, y nosotros no estamos a salvo! (capítulo 8, versículo 20). ¿Cuál es el significado del comportamiento del pueblo de Iehudá y en qué basan sus quejas contra Dios por no redimirlos: " ¿Acaso no está el Señor en Tzión? ¿No está en ella su Rey?” (capítulo 8, versículo 19)?
El profeta explica el problema fundamental en el que se encuentra el pueblo: " no hubo quien se arrepintiese de su maldad/diciendo: "¿Qué he hecho yo?" Cada uno (de ellos) se vuelve a su carrera, como el caballo se lanza arrebatadamente a la batalla" (capítulo 8, versículo 6). Las personas están ocupadas en sus asuntos y no levantan la cabeza para examinar hacia dónde corren. ¿Qué buscamos y qué queremos de nosotros mismos? ¿Cuál es el propósito de nuestras vidas? ¿Cómo las acciones que realizamos nos conducen hacia la meta a la que aspiramos?
Sin introspección, sin asumir responsabilidad y sin un examen reflexivo de nuestro estilo de vida, no tenemos posibilidad de identificar nuestros errores conductuales. En tal situación, una persona puede estar convencida de que todo está bien con ella y solo quejarse de por qué Dios no la cuida ni mejora su situación.