¿Quién eres tú, Reina del Cielo?

¿Quién eres tú, Reina del Cielo?

 

¿Quién eres Reina del Cielo y qué encontraron en ti los hombres de Iehudá?

"La Reina del Cielo" es mencionada dos veces en el libro Irmiahu. La primera vez en el capítulo 7: "¿Acaso no ves lo que están haciendo en las ciudades de Iehudá... y las mujeres amasan la pasta, a fin de hacer tortas para la reina del Cielo” y la segunda vez en nuestro capítulo: "al contrario cumpliremos resueltamente toda promesa que ha salido de nuestra boca, respecto de quemar incienso a la reina del cielo, y de derramar libaciones a ella, como hicimos nosotros y nuestros padres... con lo cual nos hartábamos de pan, y éramos felices, y no vimos calamidad” (Capítulo 44, versículo 17).

¿Quién es la reina del cielo y por qué el pueblo de Israel la adoraba? Existen dos hipótesis sobre la identidad de la reina del cielo. La primera posibilidad es ver en la reina del cielo un término para la idolatría en general relacionada con la adoración del ejército de los cielos, como aparece en la Torá (Devarim, capítulo 4, versículo 19). La otra posibilidad conocida es ver en la reina del cielo una diosa específica, que es Ishtar, la diosa mesopotámica del amor y la fertilidad.

En Mesopotamia, Ishtar ocupaba un lugar importante en los mitos y relatos populares. En acadio, la diosa Ishtar es llamada "reina del cielo" o "princesa de los cielos", y no solo eso, sino que el símbolo de la diosa Ishtar es el planeta Venus, y aparentemente esas "tortas" que hacían las mujeres de Iehudá para la reina del cielo eran una masa en forma de estrella. Resulta que durante la época de Menashé, hijo de Jizkiahu, el culto a la diosa Ishtar se fortaleció y se convirtió en un culto importante en Iehudá.

Y si preguntáramos qué tan importante era la diosa Ishtar para la gente de Iehudá, responderíamos que en nuestro capítulo el pueblo atribuye la destrucción al cese del culto a la diosa Ishtar. Es decir, según su opinión, precisamente la adoración del Señor fue lo que llevó a la destrucción. Y según su entendimiento, si hubieran continuado adorando a Ishtar, probablemente Ierushalaim no habría sido destruida.

 

Volver al capítulo
x