Mijá, en el último capítulo de su libro, vuelve a subrayar ante el pueblo que ha llegado el momento de reconstruir los patrones sociales y construir una sociedad justa.
El reino de Israel fue y ya no existe. Quedó el reino de Iehudá. Sin embargo, sus habitantes y dirigentes no aprendieron la lección, y por eso Mijá, desde el dolor, recuerda al pueblo que el servicio del Templo en Ierushalaim no podrá sostenerse en ausencia de justicia social. Pues el reconocimiento de los enemigos del Señor de Su existencia depende también de la práctica de la justicia, y no únicamente de los rituales realizados en el Templo.
¿Qué incluye la exigencia divina de justicia social? Hombres de bondad, hombres íntegros, hombres que no "buscan" los unos a los otros. Hombres que no aplauden a quien obra mal. Dirigentes, ministros, jueces y todos los altos funcionarios que con sus actos benefician al prójimo, y no solo a sí mismos.
Mijá aguarda. Vuelve a subrayar que ha llegado el momento de reconstruir los patrones sociales y construir una sociedad en la que haya confianza entre compañeros, donde la familia sea el hombro en el que uno puede apoyarse. Mijá anhela que quienes cometen injusticias paguen el precio por sus actos.
Y Mijá, que recuerda bien el exilio del reino de Israel, concluye, también esta vez, con una promesa divina colmada de palabras de aliento y consuelo: todo el pueblo saldrá de las tinieblas a una gran luz, su resurgimiento llegará e Israel volverá a su tierra y habitará seguro en su país. Los sucesos del exilio pertenecerán al pasado y el nombre del Señor estará presente en el mundo. Así demuestra el Señor con Sus actos cómo se debe obrar para sostener una sociedad justa: debemos perdonar, practicar la bondad, tener compasión, e interiorizar que la justicia social se mantiene en la tierra cuando la verdad llega junto con la misericordia — un mensaje que recorre al pueblo de Israel desde sus comienzos.
Ciertamente el camino es aún largo, pero dado que la exigencia divina es hoy también una exigencia humana — estamos avanzando.
Cortesía sitio 929.