El episodio del despertar de Shmuel es la historia del despertar de la época, y la transición del sacerdocio del Santuario silencioso al mundo de la profecía. No más un arca, una Torá oculta-sepultada como un objeto callado y utensilios sagrados silenciosos.
Ioná fue enviado a transformar a Ninve (Nínive), Yeshaiahu a embotar el corazón del pueblo, e Irmiahu para llorar y consolar. ¿Y por qué fue enviado Shmuel? A pesar de que Shmuel no tiene una profecía de consagración, un instante de revelación y misión, hay una noche entera de despertar. Y he aquí el episodio del joven que despierta a la profecía como el hombre que despierta de su descanso, empieza con las palabras: “La palabra del Señor escaseaba en aquellos días, las visiones no eran frecuentes” (Versículo 1) y concluye: “Y el Señor se volvió a aparecer en Shiló; porque el Señor se revelaba a Shemuel en Shiló por la palabra del Señor” (Versículo 21). Pues entonces Shmuel fue enviado a ser profeta para ser profeta! Pasa del silencio a la palabra. Ya que los capítulos previos a la noche de la revelación en el Mishkán (Tabernáculo) relatan un episodio sobre el silencio, no hay profecía por parte de Dios. Y en el mundo en el cual la palabra de Dios está obturada, los sacerdotes verán en las ofrendas-carne. Y la mujer que reza (y su voz no será escuchada) será considerada ebria. Porque en un Mishkán (Tabernáculo) en el cual Dios no habla, también la persona que reza será considerada como ebria.
Es probable que aquí resida la explicación de la comedia de errores en el capítulo. El Mishkán (Tabernáculo) está tan callado, hasta tal punto que aún cuando la voz de Dios “pone en dolores de parto a las siervas, y despeja los bosques; y en Su Templo todos Le dicen: “¡Gloria!”” sea revelado, el joven de sueño profundo se despertará y escuchará la voz de Dios como la voz del Cohen (Sacerdote). ¿Leíste? No leíste. Y el episodio del despertar de Shmuel es el relato del despertar de una época, y una transición de un sacerdocio del Santuario silencioso al mundo de la profecía. Ya que he aquí que todos los capítulos iniciales del libro son capítulos alusivos al arca, a una Torá ocultada-sepultada cual si fuera un objeto silencioso, utensilios sagrados, Dios como un instrumento “Metultal”con el cual se gana la batalla: “Y sucedió que cuando mencionó el arca de Dios, Elí cayó de su asiento hacia atrás, junto a la puerta, se rompió la nuca y murió” (Capítulo 4, versículo 18). Sólo la pérdida del objeto, del instrumento, transformará el trono del reino del anciano Elí el Cohen. Cuando se transforma el trono de Elí, cuando el arca salió al exilio y se escuchó del mismo una voz, el libro Shmuel marcará la transición de un Mishkán (Tabernáculo) silencioso a un mundo de revelación.
Y en efecto, “y Shmuel estaba acostado en el santuario del Señor donde estaba el arca de Dios” (Capítulo 3, versículo 3), y las letras ocultas en el arca se convierten de texto en voz, y dicen “Shmuel, Shmuel” de la palabra a la realidad. Y en el final del libro también Shmuel será ocultado, y Shmuel quien proviene del silencio regresará al mismo. El pueblo despreciará a Shmuel, y así despreciará a Dios. Habrá de retornar a los “Heijalot”, a los palacios. Pero desde ese momento y hasta el final del Tanaj, los ángeles no podrán conciliar su sueño, junto a los Cohanim (Sacerdotes) y los reyes estarán Shmuel y aquellos que lo convocan, y le darán brillo a las letras.
La voz interior que gotea en la oscuridad de la noche
Rocía la luz
Una y una
Allí está el lugar del zumbido oculto
Allí se halla el lugar oculto en el arca, allí hay un sacrificio
Allí hay un lugar para las letras del amanecer
(Haviva Pedaya)
Haviva Pedaya, “La voz interior que gotea” ©.Todos los derechos reservados a la autora y a la Sociedad de Autores, Compositores y Editores de música de Israel