Mijá describe la destrucción de los recursos militares de Israel, pero no como castigo sino como bendición. ¿En qué consiste esa bendición?
El versículo 6 promete consuelo al remanente de Israel, pero su núcleo no es el lugar al que habrán de regresar, ni la descripción de la realidad que reinará en Ierushalaim en el tiempo de la redención, ni el alivio del yugo de la sujeción a las naciones en sí mismo, sino que el consuelo consiste en que Israel ya no dependerá de carne y sangre. Aunque estén en medio de los pueblos, su conducta estará liberada de la dependencia de las naciones y estará signada por "que no aguardan al hombre, ni esperan a los hijos de Adam" (versículo 6).
El versículo siguiente continúa esta línea. Su tema no es únicamente que Israel se vengará de sus enemigos, sino también el énfasis en la independencia, pues el león no está sujeto a las limitaciones a las que están sujetas las demás bestias. El versículo 6 describe a Israel viviendo en medio de las naciones, donde la cultura anfitriona es la dominante y la poderosa, mientras que el versículo 7 profetiza una realidad inversa. Sin embargo, el denominador común es que ambos desvinculan a Israel de consideraciones políticas y hacen depender su seguridad de elevar los ojos y el corazón a lo alto.
Los versículos siguientes continúan esta línea. El versículo 9 comienza con una promesa de consuelo sumamente paradójica: la destrucción de los recursos militares de Israel. ¡Se acabaron los caballos y los carros de guerra, y se acabaron las fortalezas y las ciudades! "cortaré también de tu tierra las ciudades amuralladas, y derribaré todas tus fortalezas" (versículo 10).
¿Ésa es la bendición prometida a Israel?
Naturalmente, lo esencial del asunto no es la destrucción de los recursos sino la creación de una situación de dependencia de Dios, y el llevar a Israel al reconocimiento de que su salvación vendrá por la confianza en el Santo, bendito sea, y el apoyo en Él, y no por el factor militar. El Radak (Rabí David Kimhi) subraya que las fortalezas serán destruidas porque ya no habrá necesidad de ellas: "y no necesitarán muralla porque habrá paz entre ellos y no habrá contienda entre los hombres", y el beneficio de esta realidad es que "el asentamiento en aldeas abiertas es mejor para la salud del cuerpo que en ciudades amuralladas y urbes". Naturalmente, lo esencial del profeta al hablar de la destrucción de las fortalezas y el desarme del país no es el bienestar material sino la creación de un clima espiritual de dependencia de Dios. En efecto, la continuación de los versículos no enfatiza la redención misma sino el proceso de remoción de los obstáculos espirituales en los que Israel se halla inmerso.
Editado por el equipo del sitio del Tanaj.
Gentileza sitio VBM de la Academia Rabínica “Har Etzion”.