Cuando existe una decepción de los líderes de Israel y también de los líderes del mundo entero, solo queda la posibilidad del reinado de Dios solo sobre el mundo.
El capítulo 11 es oscuro. Su intención no ha quedado clara para los comentaristas modernos, y también los antiguos discreparon en él. Una dificultad adicional la constituyen los tres primeros versículos. Hay quienes los ven como el cierre de una profecía sobre los pastores que apareció en el capítulo 10. Los pastores son entendidos aquí como los reyes de las naciones que dominan sobre Israel. Esta acepción de "pastores" como príncipes de los pueblos —ya sea que la intención sea el rey de Ashur, Asiria y Nevujadnetzar, o los reyes de Siria en los tiempos de los Jashmonaim— parece ser única en el texto bíblico. El apelativo "pastores" aparece siempre como designación de los líderes de Israel, mientras que en nuestro capítulo Zejariá alude con este apelativo a los líderes del mundo y profetiza sobre ellos una calamidad. Esta acepción se repite también en el capítulo 10, versículo 3: "Contra los pastores se enciende Mi ira, y a los machos cabríos castigaré”.
Es posible que aquí esté aludida la misma idea que formuló Yeshaiahu acerca de "Asiria, vara de Su ira" — la de Dios. Los reyes de las naciones del mundo fueron encomendados para conducir el universo. Son pastores, líderes del rebaño, el rebaño del "hombre", pero traicionaron su función y en lugar de una conducción de justicia trajeron esclavitud, especialmente a Israel, y por ello está destinado Dios a salir a la guerra y derrotarlos. "Voz de gemido de pastores" sube a los oídos del profeta, "voz del rugido de leoncillos", porque hemos sido devastados (versículo 3).
Sin embargo, hay quienes ven en estos tres versículos una unidad profética independiente, que no tiene conexión ni con los versículos anteriores ni con los posteriores, aunque tras ella, en el capítulo 11 versículos 4-17, aparece una descripción alegórica sobre dos pastores. Ahora bien, esta descripción profética es muy oscura y a pesar de los numerosos intentos de interpretarla, las cosas no se asientan en el corazón. Es probable que aquí venga la descripción de los pastores como líderes de Israel que también ellos traicionaron su misión, y a causa de ellos llegó el caos al mundo.
Y es posible que esta descripción doble de pastores —como líderes del mundo y como líderes del pueblo— venga como base para las profecías de cierre de Zejariá acerca del día de Dios. Como si quisiera decir: dado que los pastores humanos defraudaron tanto en el plano humano como en el plano nacional, no hay remedio sino en un cambio de valores; y como dice Zejariá: “Despierta, espada, contra mi pastor, y contra el hombre que era compañero mío, declara el Señor de los ejércitos. Hiere al pastor y se dispersarán las ovejas” (capítulo 13, versículo 7); solo después de una transformación total del orden: "y el Señor será rey sobre toda la tierra" por un lado, y por el otro — "diré: es Mi pueblo, y él dirá: el Señor es mi Dios" (capítulo 13, versículo 9).
Editado por el equipo del sitio del Tanaj.
Extraído de la serie de clases en el marco de “Iyunim bePirkei HaMikrá” que fueron emitidas por Kol Israel.