El amor a Iaacov y el aborrecimiento a Esav

El amor a Iaacov y el aborrecimiento a Esav

La elección del pueblo de Israel no es la negación del mérito de las naciones, sino una relación especial reservada para el pueblo de Israel con el Santo, bendito sea

El libro de Malají comienza con la elección de Israel, con el amor del Santo, bendito sea, por Iaacov y Su preferencia por él sobre Esav. Al comienzo de sus palabras, el profeta declara:

"Yo los he amado dice el Señor. Pero ustedes dicen: ¿En qué nos has amado? ¿No era Esav hermano de Iaacov? declara el Señor. Sin embargo, Yo amé a Iaacov, y aborrecí a Esav" (versículos 2-3).

A primera vista, el profeta establece que Iaacov fue elegido y Esav rechazado, como dos caras de la misma moneda. La elección de uno (Iaacov) implicaba el rechazo del otro (Esav). Sin embargo, si observamos los versículos y prestamos atención a la puntuación, notaremos que el versículo no los incluye juntos como una unidad, sino que los separa. En el versículo 2 se dice: "¿No era Esav hermano de Iaacov? declara el Señor. Sin embargo, Yo amé a Iaacov". Aquí termina el versículo, que establece el amor de Dios por Iaacov. Pero el amor de Dios por Iaacov no implica necesariamente odio hacia Esav. Es perfectamente posible que Dios, ame a Iaacov sin odiar a Esav, sino relacionarse con él de manera ordinaria, sin amor ni odio. Por ello, el odio de Dios hacia Esav no forma parte de la declaración sobre el amor divino por Iaacov. El versículo siguiente, el versículo 3, que trata de la relación de Esav con Dios, comienza con una declaración adicional que se sostiene por sí misma: "y aborrecí a Esav, e hice de sus montes desolación, y di su heredad a los chacales del desierto". Esta declaración no es consecuencia del amor por Iaacov, sino el resultado de las acciones y la maldad de Esav, tal como se desprende del versículo siguiente, donde la frontera de Esav es caracterizada como la frontera de la impiedad.

La raíz del asunto es que la elección de Israel no es la negación del mérito de las naciones, sino una relación especial reservada para el pueblo de Israel con el Santo, bendito sea. Así como el amor de una persona por sus hijos e hijas no niega el valor de otros niños que no son sus parientes, sino que establece una relación única con quienes le son cercanos; y así como el amor al amigo no implica odio a los demás, del mismo modo la elección de Israel y el amor por la descendencia de Iaacov no disminuye el valor ni la relación de los pueblos con Dios, sino que esa relación se examina sobre la base de sus acciones. Por ello, el amor por Iaacov no tenía por qué disminuir la parte de Esav; fue su pecado el que causó el odio de Dios hacia él.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj

Cortesía sitio VBM de la Ieshivá “Har Etzion”

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