El discípulo de Mijá

El discípulo de Mijá

Unos cien años después de que Mijá clamara contra la creencia de que "el Señor está en medio de nosotros, no vendrá, pues, sobre nosotros ningún mal" (versículo 11), se levanta el profeta Irmiahu y clama también que una fe de ese tipo es mentira. ¿Es posible suponer que el profeta Mijá fue maestro y guía de Irmiahu?

El lector de los libros proféticos se pregunta: ¿cuál era el rango de los profetas, y a quiénes influían? ¿Eran figuras hacia las que alguien volvía la mirada? Y para nuestro tema: ¿hubo quienes escucharon la profecía de Mijá? La respuesta viene en el libro de Irmiahu.

En nuestro capítulo profetiza Mijá: "Sus cabezas juzgan por soborno, y sus sacerdotes enseñan por precio, y sus profetas adivinan por dinero; y con todo se apoyan en el Señor, diciendo: ¿Acaso no está el Señor en medio de nosotros?, ¡no vendrá, pues, sobre nosotros ningún mal! Por tanto, a causa de vosotros, Tsión será arada como un campo, y Ierushalaim vendrá a ser montón de ruinas, y el monte del templo, como altos cubiertos de bosque" (versículos 11-12). Dice Mijá: ¡la propia creencia de que el Señor está en medio de nosotros y no vendrá sobre nosotros ningún mal es la fuente del mal!

Irmiahu vivió unos cien años después, y un versículo de nuestro capítulo es citado en el libro de Irmiahu: "Y ciertos hombres de los ancianos de la tierra se pusieron en pie y hablaron a toda la asamblea del pueblo, diciendo: Mijá, el morashtita, profetizaba en días de Jizkiahu, rey de Iehudá, y habló a todo el pueblo de Iehudá, diciendo:  Tzión será arada como un campo, y Ierushalaim vendrá a ser montones de ruinas, y el monte de esta casa, como altos cubiertos de bosque ¿Acaso Jizkiahu, rey de Iehudá y todo Iehudá trataron siquiera de darle muerte? Al contrario, ¿no temió (el rey) al Señor, y suplicó el favor del Señor, de modo que el Señor se arrepintió del mal que había pronunciado contra ellos? ¿Y nos otros, por ventura, hemos de hacer tan grande mal contra nosotros mismos? " (Irmiahu, capítulo 26, versículos 17-19).

Irmiahu había profetizado en el Templo sobre su destrucción, y los sacerdotes, los profetas y la multitud agitada querían matarlo. Frente a todos ellos, los ancianos dijeron que ya había habido profetas que habían profetizado profecías semejantes, y que el rey Jizkiahu escuchó y se arrepintió, y no mató al profeta. El relato que aparece en el libro de Irmiahu describe un gran acontecimiento histórico en el que Mijá profetizó y movió a todo el reino al arrepentimiento, evitando así la destrucción. ¿Cuándo ocurrió ese acontecimiento?

Mijá fue testigo de la campaña de Sanjerib, del exilio de las diez tribus y del sitio de Ierushalaim. Como es sabido, todos los reinos de la región cayeron y solo el reino de Ierushalaim resistió. Durante los días del sitio profetizó el profeta Yeshaiahu: "Te ha despreciado y se ha burlado de ti la virgen hija de Tzión " (Melajim II, capítulo 19, versículo 21). El profeta Yeshaiahu proclamó: ¡Ierushalaim y el Templo no caerán!

El eco del espíritu de aquellos días resuena en el salmo 46 del libro de Tehilim, Salmos:

" Dios es nuestro refugio y fortaleza; (Su) socorro en las angustias lo hallamos en todo tiempo. Por tanto no tememos, aunque la tierra sea conmovida, y aunque las montañas se derrumban al seno de los mares; aunque bramen y se turben sus aguas (del mar), aunque tiemblen las montañas a causa de su bravura. Dios está en medio de ella, por eso no será conmovida; Dios la ayudará al rayar (clarear) la mañana " (Tehilim, capítulo 46, versículos 2-6).

La asombrosa salvación elevó hasta su punto culminante y con gran fuerza la creencia de que Ierushalaim es la ciudad de Dios y que Él salvaría Su ciudad — "Dios está en medio de ella, no será conmovida". Los días de la victoria trajeron consigo un gran orgullo nacional y una complacencia que llevó al derrumbe y la caída moral. Cabe suponer que fue entonces cuando se levantó el profeta Mijá y clamó en voz alta que la creencia de que Dios salvaría Su ciudad traería ella misma la destrucción y la ruina. Y frente a Yeshaiahu, que profetizó la eternidad de Ierushalaim, se levantó Mijá después de él y entonó una melodía diferente: Ierushalaim será destruida.

Unos cien años después actuó el profeta Irmiahu. Pareciera que el versículo que puede resumir la trayectoria vital del profeta Irmiahu y sus luchas es el que fue pronunciado en el atrio del Templo, para quienes entraban en él: "No confíen en las palabras mentirosas, que dicen: "¡El templo del Señor, el templo del Señor, el templo del Señor son éstos (edificios!"(Irmiahu, capítulo 7, versículo 4). Los Cohanim, sacerdotes de Ierushalaim creían que el Templo era la casa de Dios y que el Templo era una especie de póliza de seguro para la ciudad y el reino, e Irmiahu clamó que esa creencia era mentira.

Irmiahu estuvo en pie en uno de los grandes momentos históricos del pueblo de Israel, y su nombre y su magisterio profético son conocidos y célebres; mientras que el profeta Mijá es un profeta "menor" y poco conocido. ¿Es posible suponer que el profeta Mijá fue maestro y guía de Irmiahu, y que fue el primero en clamar que la fe en el Templo como casa de Dios traería ella misma la destrucción? De ser así, la mención de Mijá en el libro de Irmiahu como quien precedió a Irmiahu es un dato de gran significado sobre la fuente del sustento espiritual del profeta Irmiahu. ¡Mijáfue maestro y guía espiritual del profeta Irmiahu!


Gentileza sitio 929.

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