Asiria es presentada como un instrumento temporal del castigo divino, un concepto cuya perturbadora extensión hacia los nazis llevó al teólogo Richard Rubenstein a plantear la "muerte de Dios" tras la Shoah. Tras aclarar que el sufrimiento bíblico tiene un fin educativo y no siempre es un castigo, el fragmento detalla la profecía de la inevitable caída de Asiria por su soberbia y explica por qué estos versículos de protección y esperanza se leen hoy en festividades judías como Yom HaAtzmaut.