Un buen pastor es aquel que se preocupa por su rebaño. Si el pastor no cumple su función como corresponde, será removido de su cargo, y el Señor será el pastor.
En el centro de las profecías del capítulo 10 versículo 3 hasta el capítulo 11 versículo 17, se encuentran los pastores. La primera profecía comienza: "Contra los pastores se enciende Mi ira, y a los machos cabríos castigaré; porque el Señor de los ejércitos ha recordado a Su rebaño, la casa de Iehudá" (capítulo 10, versículo 3). Los gobernantes extranjeros, los malvados, son comparados con pastores y el pueblo es comparado con el rebaño. El Señor castigará a los malos pastores de Su pueblo y reunirá a los dispersos de Israel en su tierra, y Él mismo reinará sobre ellos.
La comparación de los líderes con pastores de ovejas es una imagen frecuente en el texto bíblico. Por lo general, las cualidades que posee el pastor de ovejas son las que corresponden a un líder.
Sin embargo, el profeta Yejezkel en el capítulo 34 habla de los pastores de Israel a quienes les faltaban cualidades centrales de un buen pastor. Esto se manifestó en su trato hacia el rebaño:
"A las débiles no han corroborado, y a la enferma no han curado, y a la perniquebrada (que tiene quebrada una o las dos piernas) no han vendado, y a la descarriada no han hecho tornar, y a la perdida no han buscado; sino que con fuerza las han regido y con rigor. De esta suerte fueron dispersadas por falta de pastor, y han venido a ser comida para todas las fieras del campo, y se han dispersado" (Yejezkel, capítulo 34, versículos 4-5)
Pastores así no son dignos de dirigir al pueblo, y por ello serán removidos de su cargo:
"Heme aquí contra los pastores; y demandaré Mis ovejas de la mano de ellos, y haré que cesen de apacentar las ovejas..." (Yejezkel, capítulo 34, versículo 10).
El Santo Bendito Sea, dice Yejezkel, será Él mismo el pastor:
"Yo mismo pastorearé Mis ovejas, y las haré sestear, dice el Señor Dios. Buscaré la (res) perdida, y haré volver la descarriada, y vendaré la perniquebrada, y corroboraré la enferma; mas a la gorda y a la fuerte destruiré; a éstas las apacentaré con castigo " (Yejezkel, capítulo 34, versículos 15-16).
Versículos similares dice Zejariá:
"Porque he aquí, Yo voy a levantar en la tierra un pastor que no se preocupará de la que perece, ni buscará a la descarriada, ni curará a la herida, ni sustentará a la fuerte, sino que comerá la carne de la cebada y arrancará sus pezuñas. ¡Ay del pastor inútil que abandona el rebaño! ¡Caiga la espada sobre su brazo y sobre su ojo derecho! Su brazo se secará por completo, y su ojo derecho totalmente se oscurecerá " (Zejariá, capítulo 11, versículos 16-17)
También Irmiahu, en el capítulo 23, usa la imagen de los pastores en la profecía sobre Yehoiakim y Yejoniá, quienes extraviaron al rebaño de su majada.
Zejariá utiliza en sus imágenes motivos similares a los de Irmiahu y Yejezkel, y puede verse que incluso fue influenciado por ellos: "Les silbaré y los reuniré, porque los he redimido" (Zejariá, capítulo 10, versículo 8), "Y quitaré a los tres pastores en un mes, y Mi alma se impacientó con ellos y sus almas también se cansaron de Mí " (Zejariá, capítulo 11, versículo 8).
Y promete el Santo Bendito Sea:
"Apacenté, pues, las ovejas destinadas para la matanza, esto es, los afligidos del rebaño. Y tomé para mí dos varas: a una la llamé Gracia y a la otra la llamé Golpe; y apacenté las ovejas " (Zejariá, capítulo 11, versículo 7).
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