El manantial que emana del Templo

El manantial que emana del Templo

Los profetas describen un manantial que brota del Templo y da vida al Mar Muerto. Se desprende que en su época existía un manantial en el Templo, y que en el futuro este se expandirá.

En el tiempo de la redención se abrirá una fuente de aguas; con las aguas del manantial se purificarán los miembros de la realeza y todos los habitantes de Ierushalaim:

"Aquel día habrá una fuente abierta para la casa de David y para los habitantes de Jerusalem, para (lavar) la transgresión y la impureza" (capítulo 13, versículo 1).

También Yoel y Yejezkel hablan de un manantial que brotará en Ierushalaim, en el Monte del Templo. Yejezkel (capítulo 40, versículo 7) describe cómo sus aguas fluirán hacia el Mar Muerto. Las aguas sanarán, es decir, endulzarán, al Mar Muerto. El Mar Muerto — el mar de la muerte — revivirá, pululará de criaturas acuáticas y peces. Las aguas traerán bendición a la tierra circundante al Mar Muerto, y alrededor de él crecerán muchos árboles frutales que madurarán frutos en todo tiempo. La revivificación del Mar Muerto devuelve la región a su estado original, antes de la destrucción de Sdom, Sodoma y Amorá, Gomorra:

"Lot alzó sus ojos y vio toda la llanura del Iardén, que a la sazón era toda irrigada — antes de destruir Hashem a Sdom y Amorá — como el jardín de Hashem, como la tierra de Egipto, hasta las cercanías de Tzoar " (Bereshit, capítulo 13, versículo 10).

Este arroyo, que devuelve la vida a la región salada y desolada de la Aravá, brotará del manantial del Templo. El Templo no es solo fuente de santidad, sino también fuente de vida. En los últimos tiempos, Ierushalaim y toda la región al este de ella se convierten en una suerte de Jardín del Edén.

El profeta Zejariá amplía la descripción del manantial en el capítulo 14:

"Y sucederá en aquel día, que saldrán aguas vivas de Jerusalén, la mitad de ellas hacia el mar oriental, y la otra mitad hacia el mar occidental; en verano y en invierno será así" (capítulo 14, versículo 8).

Ierushalaim es la línea divisoria de aguas. La mitad de las aguas descenderá hacia el este, al Mar Muerto, llamado aquí el mar oriental. Y la otra mitad de las aguas descenderá hacia el oeste, al Mar Mediterráneo, llamado aquí el mar occidental.

Hoy en día no existe manantial en el Monte del Templo. ¿De qué manantial hablaban los profetas?

A partir de testimonios sobre el Monte del Templo y el Templo del período del Segundo Beit HaMikdash, el Segundo Gran Templo, se sabe de un manantial que existía en el Monte del Templo. En el tratado Midot, capítulo 2, mishná 6, la Mishná habla de la "Puerta de las Aguas":

"¿Por qué se llama la Puerta de las Aguas? Porque por ella introducían la vasija de agua de la libación en la festividad. Rabí Eliezer ben Iaacov dice: y por ella las aguas brotan y están destinadas a salir desde bajo el umbral de la Casa."

En una de las cartas de Aristeas (una obra que narra la traducción de la Torá al griego) se encuentra una descripción del Templo, en la que el autor atestigua que dentro del Templo fluye un manantial natural abundante. Este manantial, que existía en su época en el Monte del Templo, está destinado a convertirse en un gran arroyo que transformará la naturaleza del desierto y lo tornará en un lugar floreciente.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj.

Cortesía sitio Daat.

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