¿Cómo es posible entender el significado de las diferencias y contradicciones entre las leyes de la Torá respecto a las leyes de los sacrificios y el Templo, y lo dicho en la profecía de Yejezkel?
Yejezkel es el único profeta en cuyas profecías también hay leyes y detalles halájicos para el pueblo. Entre estas leyes (que se encuentran en los capítulos 40-48) y las leyes de la Torá hay diferencias considerables. Estas contradicciones crearon una dificultad que es evidente en las palabras de los amoraítas:
"Dijo Rav Iehudá en nombre de Rav: Recordado sea para bien aquel hombre, Jananiá ben Jizkiá era su nombre, pues si no fuera por él se habría ocultado el libro de Yejezkel, ya que sus palabras contradecían las palabras de la Torá. ¿Qué hizo? Subió trescientas tinajas de aceite y se sentó en la habitación superior y las estudió..." (Menajot 45a)
Es difícil caracterizar el conjunto de las diferencias que se encuentran en la Torá en comparación con lo que se encuentra en la profecía de Yejezkel, y es posible que la razón de estos cambios en Yejezkel esté enraizada en el trasfondo histórico de sus profecías, que incluyó la destrucción del Templo y el exilio. De esta manera, se deben ver estos cambios en Yejezkel como parte de un conjunto más amplio de cambios, como el cambio en los órdenes de gobierno, cuyo denominador común es prevenir la repetición del desastre del abandono de la Presencia Divina y la destrucción del Templo.
Y ciertamente parece que el motivo de los cambios en el Templo futuro, incluyendo el alejamiento del pueblo y las transformaciones en el liderazgo de los sacerdotes y el príncipe, es la respuesta profética a la destrucción del Templo que ocurrió en sus días. En los tiempos de Yejezkel - el pueblo no cumplió la palabra del Señor según la Torá de Moshé, y como resultado ocurrió lo más terrible de todo: el Templo fue destruido y el pueblo fue exiliado de su tierra. De diversas maneras, Yejezkel ve en su visión profética un Templo futuro protegido cuya existencia está garantizada para siempre, y una ciudad cuyo único propósito es la presencia del Señor en ella. A la luz de esto, es muy posible que en nuestras plegarias anhelemos que el Tercer Templo sea construido efectivamente en esta nueva modalidad que garantiza la existencia eterna del Señor entre su pueblo; y quizás, a esto apuntaba Jananiá ben Jizkiá - gracias a quien se evitó la ocultación del libro de Yejezkel.
Editado por el equipo del sitio del Tanaj
Cortesía sitio VBM de la Academia Rabínica “Har Etzion”