El capítulo 51 de Isaías evoca el acontecimiento fundacional del monte Sinaí a través del verbo «escuchar» (Lishmoa). Tras la crisis del exilio en Babilonia, Dios ofrece un mensaje de reconciliación y doble consuelo, reafirmando la identidad del pueblo judío y su misión universal de ser luz para la humanidad, reconectando directamente con el amor y el pacto eterno de la entrega de la Torá.