Los días de Guedaliá hijo de Ajikam fueron días de gran esperanza, la realidad era utópica y había una sensación de que en cualquier momento llegaría el gran consuelo a Iehudá.
Inmediatamente después de la destrucción, el rey de Bavel, Babilonia, nombró a Guedaliá hijo de Ajikam como gobernante de la región. Es común ver en el gobierno de Guedaliá algo deficiente: un líder que no es de la casa de David, un líder ingenuo que no está atento a lo que sucede a su alrededor y que gobierna sobre un pequeño grupo de personas. En realidad, vale la pena prestar atención a los procesos que ocurren en los días de Guedaliá.
Guedaliá llama a los pobres de la tierra a levantarse y recuperarse de la destrucción: "No teman servir a los kasditas ( caldeos). Moren en la tierra y sirvan al rey de Bavel, y les irá bien... Recojan la vendimia y los frutos de verano y el aceite, y pónganlos en vuestros recipientes, y habiten en vuestras ciudades que han tomado en posesión" (versículos 9-10). Guedaliá trata de alentar al remanente del pueblo y los convence de aceptar la situación.
Las palabras de Guedaliá cobran impulso y causan un fenómeno extraordinario: "Asimismo cuando todos los judíos que estaban en Moav, y entre los hijos de Amón, y en Edom, y que estaban en todos los países (circunvecinos)... entonces todos los judíos de todos aquellos lugares, adonde habían sido echados, se volvieron, y vinieron a la tierra de Iehudá, a Guedaliahu " (versículos 11-12). La descripción aquí no es otra cosa que una reunión de exiliados. Judíos de diferentes países regresan a Iehudá y aceptan el liderazgo de Guedaliá.
No solo eso, sino que Guedaliá acepta las palabras del profeta Irmiahu que se repiten una y otra vez en el libro: "Sirvan al rey de Bavel y vivan" (capítulo 27, versículo 17). Ante nosotros hay una realidad utópica: un líder que escucha al profeta y camina en el camino de Dios y, paralelamente, una reunión de exiliados.
Pero, lamentablemente, el período de Guedaliá hijo de Ajikam perdió las buenas nuevas. Iehudá estuvo un momento antes del gran consuelo: "Todavía se han de comprar casas y campos y viñas en esta tierra” (capítulo 32, versículo 15), pero el asesinato del líder cambió todo, y en lugar del gran consuelo, el remanente del pueblo recibió una calamidad adicional en Egipto.
Resumido y editado por el equipo del sitio del Tanaj, extraído de una clase dictada en las Jornadas de Estudio del Tanaj.