El testamento de Jananiá

El testamento de Jananiá

El capítulo 28 del libro Irmiahu describe una disputa - la disputa final entre Irmiahu y Jananiá, entre un profeta verdadero y un falso profeta, una disputa que terminará con la muerte trágica de Jananiá. ¿Se levantará Jananiá en el último momento y gritará que se equivocó? ¿Pedirá perdón al profeta verdadero cuyas palabras trató de refutar con todas sus fuerzas?

"... Le dijo Irmiahu [a Jananiá]: Tú dices ‘Dentro de dos años cumplidos haré volver’ (versículo 3) y yo digo que Nevujadnetzar viene y toma el resto: 'a Bavel serán llevados y allí quedarán, etc.' (capítulo 27, versículo 22). Le dijo [Jananiá]: ¡Dame una señal de tus palabras! Le dijo [Irmiahu]: Yo profetizo desgracia y no puedo dar señal de mis palabras, porque Dios, dice que traerá desgracia pero se arrepiente. Y tú profetizas bondad, tú eres quien debe dar señal de tus palabras. Le dijo [Jananiá]: No, tú eres quien debe dar señal de tus palabras. Le dijo [Irmiahu] Sí, así es, he aquí que doy señal y prodigio en ese hombre: este año morirá, porque habló rebelión contra el Señor. Y así le fue, "En efecto, murió Jananiá, el profeta, en aquel mismo año, en el mes séptimo" (versículo 17). ¿Era otro año, y tú dices que así le fue, que murió en ese año?! Sino que enseña que murió en vísperas de Rosh Hashaná, y ordenó a sus hijos y a los de su casa ocultar el asunto, que lo sacaran después de Rosh Hashaná, para hacer mentirosa la profecía de Irmiahu" (Talmud Ierushalmi, Sanhedrín 11, folio 30b)

En las palabras del Talmud Ierushalmi, la disputa entre Irmiahu y Jananiá se convierte en una disputa técnica sobre la manera de probar quién es profeta verdadero y quién falso profeta, quién debe probar su rectitud: Irmiahu, que profetiza cosas malas, o Jananiá que profetiza profecías de consuelo. Irmiahu argumenta: las profecías de ira pueden anularse si hacen penitencia. Y aun así está dispuesto a dar una señal. Y la señal - la muerte de Jananiá. Nuevamente una profecía mala, que teóricamente puede anularse.

La interpretación del Talmud Ierushalmi sobre el relato de la muerte de Jananiá es una contemplación psicológica profunda del alma de un falso profeta. De todo falso profeta, en cualquier lugar y tiempo. El mundo de Jananiá se derrumba sobre él. La prueba de Irmiahu se confirma, y él está a punto de morir. Si Jananiá muere, esto testifica que todas sus palabras de profecía son mentira, y que la esperanza que infundió en el pueblo son esperanzas vanas. El destino del pueblo está en sus manos: él incitó al pueblo a rebelarse contra Bavel, Babilonia, a continuar en su camino. Y ahora ve que todas sus profecías se desvanecen. Él mismo muere según la profecía de Irmiahu. ¿Se levantará en el último momento y gritará que se equivocó? ¿Pedirá perdón al profeta verdadero cuyas palabras trató de refutar con todas sus fuerzas?

No es así. El último pensamiento de Jananiá en su lecho de muerte es - cómo continuar mintiendo contra Irmiahu. Y en su testamento, según el Talmud Ierushalmi, Jananiá ordena a sus hijos ocultar su muerte al final del sexto mes, y enterrarlo en el séptimo mes, que es el mes de Tishrei, en el año siguiente. Y todo esto para convertir a Irmiahu en mentiroso, pues Irmiahu había dicho "este año tú morirás".

Editado por el equipo del sitio del Tanaj

Cortesía sitio DAAT.

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