Eliminar las espinas a tiempo

Eliminar las espinas a tiempo

Para asegurar el éxito de la cosecha es necesario eliminar las espinas del campo a tiempo, antes de que maduren sus semillas. Así también el pueblo debe arrepentirse con anticipación, antes de que el mal se expanda.

En años de escasas lluvias este no es un fenómeno raro, especialmente en los campos de Anatot donde la cosecha sufre más. Las espinas silvestres, entre las cuales hay especies propias de esta región fronteriza entre las montañas y el desierto, prosperan en este caso más de lo normal, porque las condiciones difíciles no les perjudican, ya que desde el principio de su creación están adaptadas a tales condiciones. Más aún, debido a las malas condiciones, las plantas cultivadas -los cultivos de grano- fueron destruidas o dañadas, y de esta manera los terrenos quedaron disponibles para la expansión ilimitada de las espinas.

Ahora entenderemos de manera concreta la parábola agrícola que Irmiahu presenta en su apasionado llamado a la purificación moral y social. Dios llama por medio del profeta en el versículo 3: "Pues así dice Dios a los hombres de Iehudá y a Ierushalaim: "Roturen el campo, y no siembren entre espinos". Para los agricultores de Ierushalaim y sus alrededores, y especialmente para los habitantes de la región fronteriza, esta parábola decía más que simples discursos. Porque las palabras les recordaban el trabajo del campo, sus esperanzas y decepciones, y solo ellas podían penetrar profundamente en sus corazones, y estimular en ellos una comparación también con sus caminos de vida en la moral y el conocimiento de Dios.

¿Qué ilustra esta parábola? A finales del verano los campos están llenos de espinas, especialmente después de un invierno en el que escasearon las lluvias tardías y por ello se arruinó la cosecha y las espinas heredaron su lugar en masa. El agricultor que para sembrar su campo se conformara con un arado regular antes de las lluvias, profundizaría con ello su problema: pues con su propio arado en el campo de espinas estaría sembrándolas en su campo, y luego seguiría el surco sembrando su cosecha entre las muchas semillas de espinas que fueron sembradas en ese surco durante el arado. Por lo tanto, quien se preocupa por el éxito de su cosecha y la limpieza de su campo debe eliminar de él las espinas a tiempo, es decir: antes de que maduren sus frutos en semillas. O sea, aún en verano, aproximadamente en el período de floración.

Esto es lo que Irmiahu llama al principio del capítulo 4: "Si te volvieres, oh Israel, si te volvieres a Mí, y si quitares tus abominaciones, ni andares de una a otra parte de Mi presencia, Y si jurares por la vida del Señor con verdad, y con rectitud, y con justicia, entonces las naciones se bendecirán en él (en Israel) y en él se gloriarán" (versículos 1-2). Es decir: el pueblo de Israel debe apartarse de sus malos caminos a tiempo - y entonces recibirá su recompensa.

Y para mayor explicación al pueblo, trae en el siguiente versículo su parábola de la vida del campo. Pero si no hacen esto, vendrá el terrible castigo que detalla en los versículos siguientes. Cuando el mal se extienda en el pueblo como espinas en el campo y ya no haya remedio para él, la destrucción política ciertamente llegará.

Extraído del libro “Or Jadash laSefer Irmiahu”, ediciones Am Oved.

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