La redención de Israel de manos de Gog vendrá para santificar y engrandecer el nombre del Santo, bendito sea, en Su mundo. Que Su gran nombre sea engrandecido y santificado.
"Y Me haré glorificar, y Me haré santificar, y seré conocido a los ojos de muchas naciones, y sabrán que Yo soy el Señor" (Capítulo 38, versículo 23)... "Así manifestaré Mi gloria entre las naciones, y todas las naciones verán el juicio Mío que ejecuto, y la mano Mía que pongo sobre ellas. Y conocerá la casa de Israel desde aquel día en adelante, que Yo soy el Señor, su Dios. Y sabrán las naciones que a causa de su iniquidad fue llevada en cautiverio la casa de Israel; por cuanto habían prevaricado contra Mí (me traicionaron)... Conforme a su inmundicia (impureza), y conforme a sus transgresiones, he hecho con ellos, y he ocultado Mi rostro de ellos. Por tanto, así dice el Señor Dios: Ahora haré tornar el cautiverio de Iaacov, y Me apiadaré de toda la casa de Israel, y seré celoso por Mi santo Nombre" (capítulo 39, versículos 21-25).
En el capítulo anterior escribimos sobre el castigo de Gog que resulta de su pecado: quien hace un pacto solo para robar el dinero de personas justas, su fin es que sus aliados lucharán contra él para quedarse con el botín sin él. Nuestro capítulo trata sobre la razón de la segunda calamidad que vendrá sobre Gog:
"Y ejecutaré juicios sobre él con peste y sangre, y con aguaceros inundadores, y pedriscos y fuego y azufre, haré llover sobre él, y sobre sus huestes, y sobre los muchos pueblos que le acompañan" (capítulo 38:, versículo 22).
Esta es una calamidad por mano del cielo, por la mano fuerte del Eterno y de manera sobrenatural. Su causa es la gran profanación del Nombre que hubo en el exilio de Israel y en sus sufrimientos, sobre lo cual trata Yejezkel anteriormente en el capítulo 36. El pensamiento de que el pueblo del Eterno que sufre en su exilio testimonia, por así decirlo, sobre la debilidad de su Dios, lleva al Santo, bendito sea, a engrandecerse y santificarse en Su guerra directa contra Gog después de que el pecado de Israel haya sido expiado en su exilio. Tanto las naciones como Israel están destinados a comprender, por la fuerza de la victoria del Santo, bendito sea, sobre Gog mediante medios con los que solo Él lucha, que Israel fue exiliado debido a su pecado, y no debido a la debilidad de su Dios. Con esto se sella la serie de profecías de consuelo de Yejezkel.