Entre dos ruegos

Entre dos ruegos

¿Cuál es el sentido de la extraña petición de Irmiahu a Tzidkiahu y por qué derrama sus súplicas ante él? Parece que en tiempos de crisis, Irmiahu prefiere fortalecer la posición de Tzidkiahu como gobernante mediante el reconocimiento de su poder.

El capítulo comienza en la época del inicio del reinado de Tzidkiahu, e inmediatamente después se describe la petición de Tzidkiahu a Irmiahu para que ore por el pueblo: "Yel rey Tzidkiahu envió... al profeta Irmiahu diciendo: Ora por nosotros, te ruego, al Señor, nuestro Dios" (versículo 3). Tzidkiahu y el pueblo se encuentran en apuros y por eso eligen dirigirse al profeta. Irmiahu transmite la respuesta de Dios: "Pues aunque hubieran derrotado a todo el ejército de los kasditas que pelean contra vosotros... y quemaran a fuego esta ciudad" (versículo 10). Tzidkiahu espera escuchar maravillas del profeta, pero escucha lo contrario.

El capítulo termina con una escena similar a esta, solo que esta vez los papeles se invierten. Irmiahu se encuentra en la cárcel, después de que los príncipes de Tzidkiahu lo encarcelaron allí por su dura profecía. Irmiahu es quien ahora se encuentra en tiempo de angustia y por eso extiende sus súplicas ante el rey: "¿En qué he pecado contra ti, y contra tus siervos, y contra este pueblo, para que me hayan puesto en la cárcel?... te ruego que sea aceptada mi súplica delante de ti, y no me hagas volver a la casa de Iehonatán, el secretario, no sea que muera allí" (versículos 18-20). Esta situación es tan irónica. El profeta con quien está Dios, suplica ante Tzidkiahu para ser liberado de la cárcel, mientras que el mismo rey está destinado a ser asesinado por los babilonios. Irmiahu sabe que no tiene sentido confiar en el hombre: "Maldito aquel que confía en el hombre..." (capítulo 17, versículo 5), y sin embargo se dirige a Tzidkiahu pidiendo ayuda – ¡¿por qué no se dirige a Dios?!

Parece que Irmiahu sabe y entiende que Tzidkiahu es un rey débil, como también se desprende de la intervención descarada de los príncipes en el reino de Tzidkiahu. En lugar de aprovecharse de la debilidad de Tzidkiahu, como lo hacen los príncipes, Irmiahu le suplica que lo libere de la prisión. La súplica de Irmiahu fortalece la posición de Tzidkiahu como gobernante. Los príncipes de Tzidkiahu acusaron a Irmiahu de que "Tú vas a desertar a los kasditas" (=te has rendido) (versículo 13), pero la verdad es lo contrario, en este momento Irmiahu se "rinde" precisamente al poder de Tzidkiahu y con ello lo fortalece.

 

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