Entre la consagración de Moshé y la de Irmiahu

Entre la consagración de Moshé y la de Irmiahu

Tanto Moshé como Irmiahu se opusieron a su misión, pero la oposición de Moshé fue más intensa. Parece que la diferencia surge del hecho de que se trata de dos misiones fundamentalmente diferentes: mientras que Irmiahu fue enviado para servir como portavoz de Dios, Moshé fue enviado como profeta para liderar al pueblo.

Moshé revela una resistencia vigorosa e intensa al nombramiento que se le impone, mientras que Irmiahu no se opone, sino que solo pide fortalecimiento. Su argumento sobre su juventud e inmadurez es un argumento objetivo, y una vez que Dios le promete apoyo y asistencia, se calma y acepta la tarea sin más discusión. Moshé, por otro lado, no presenta un argumento sustancial sobre su inadecuación para el cargo y solo expresa objeciones generales que cualquier persona a quien se le asignara una tarea similar podría expresar. El argumento "¿Quién soy yo para que haya de ir a Paró y para que haya de sacar a los hijos de Israel de Egipto? (Shemot, capítulo 3, versículo 11) demuestra la humildad de Moshé, pero no constituye una justificación de por qué específicamente él no es adecuado para el cargo. No hay defecto en la personalidad o capacidades de Moshé, sino una falta de voluntad para aceptar la misión que se le impone. A diferencia de Irmiahu, quien acepta las palabras de aliento de Dios y abandona su argumento, Moshé no se calma después de la promesa de Dios y continúa discutiendo vigorosamente.

Hay una diferencia significativa entre Moshé e Irmiahu. Moshé recibió un nombramiento como profeta enviado para liderar al pueblo. A través de la profecía, Dios se le reveló y debido a sus cualidades espirituales fue elegido, pero el rol es de liderazgo político. Por razones que no es el lugar para detallar, Moshé se resiste a esto e intenta negarse, pero es importante enfatizar que se niega al papel de profeta-líder. Irmiahu, por otro lado, no recibe un nombramiento como líder sino que debe servir como portavoz de Dios, y por lo tanto no se opone sino que acepta el fortalecimiento divino y accede a profetizar.

Del mismo modo, el énfasis en la santidad del cuerpo del profeta deriva de su condición de portavoz de Dios. Como Irmiahu lo hace desde el vientre, su santidad es desde el útero. Sin embargo, un profeta-emisario no actúa como instrumento de Dios sino por la grandeza humana que hay en él, y por lo tanto su definición es diferente. Moshé recibió diferentes fortalecimientos porque "le mostró un gran signo para fortalecer su corazón, que fue el signo de la zarza ardiente y las otras señales que le dio capacidad para realizar ante Paró, el Faraón" (Comentario de Radak, Rabí David Kimhi, alusivo a Irmiahu, capítulo 1, versículo 5).

Según nuestro análisis, la respuesta es clara y precisa. Irmiahu, que era un profeta portavoz, recibió fortalecimiento respecto a su santidad, mientras que Moshé, que dudaba en ir como profeta-líder, recibió herramientas que ayudarían a fortalecer su capacidad política, lo cual era más adecuado para sus necesidades.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj.

Cortesía sitio VBM de la Academia Rabínica “Har Etzion”.

 

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