En las profecías de consolación de Mijá hay numerosas alusiones a Iaacov. ¿Cuál es el sentido de estas alusiones y cómo se integran en la profecía general?
En los capítulos 4-5 de Mijá somos testigos de una colección de profecías de consuelo que se abre con la profecía de los últimos tiempos — que aparece de forma casi idéntica en Yeshaiahu — y continúa con consolaciones en diversos contextos: la relación con la idolatría, con los pueblos paganos, y más.
Hay varias expresiones a lo largo de estos dos capítulos que evocan la historia de Iaacov. Así, por ejemplo, el profeta describe que los pueblos llegarán a "la casa del Dios de Iaacov" (capítulo 4, versículo 2), lo que recuerda mucho a la conclusión de Iaacov tras el sueño en Beit El: " no es sino la morada de Elohim y este es un pórtico hacia los cielos" (Bereshit, capítulo 28, versículo 17). Del mismo modo, lo que se dice más adelante en el capítulo: "En aquel día, dice el Señor, recogeré a la que cojea, y congregaré a la expulsada" (capítulo 4, versículo 6), evoca a Iaacov, que "cojeaba sobre su muslo" (Bereshit, capítulo 32, versículo 32). Y asimismo la expresión "(e irás hasta Bavel); entonces serás libertada; entonces te redimirá el Señor de mano de tus enemigos" (capítulo 4, versículo 10) recuerda la expresión que aparece en las historias de Iaacov: "¡he visto al enviado de Elohim cara a cara, pero mi vida ha sido salvada!" (Bereshit, capítulo 32, versículo 31).
Es razonable que las menciones de Iaacov estén vinculadas a la esencia de la profecía aquí. Recordemos que Iaacov dice de sí mismo: "pocos y aciagos han sido los días de los años de mi vida y no han alcanzado a los días de los años de la vida de mis padres, en los días del peregrinaje de ellos" (Bereshit, capítulo 47, versículo 9). Iaacov recibe numerosas promesas de parte de Dios, pero su vida está plagada de dificultades, y casi no llega a ver el cumplimiento de las bendiciones. En nuestra profecía hay un escenario similar: "Y el resto de Iaacov será entre muchas naciones, como el rocío del Señor, como la lluvia abundante sobre la hierba" (capítulo 5, versículo 6) — de este versículo se desprende que el futuro de Israel estará colmado de tranquilidad y paz. En contraste absoluto con esto aparece el versículo siguiente: "Y el resto de Iaacov será entre las naciones, en medio de muchos pueblos, como león entre las bestias de la selva..." (capítulo 5, versículo 7). ¿Será el pueblo de Israel como el rocío y como las lluvias sobre la hierba, en signo de calma y paz, o acaso como un león entre las bestias del bosque, símbolo de una vida marcada por guerras y dificultades?
Parece que Iaacov simboliza precisamente esta tensión que se presenta en la profecía. Por un lado es "hombre íntegro, morador en tiendas" (Bereshit, capítulo 25, versículo 27), y por otro se enfrenta a dificultades y lucha por la continuidad de su vida, sus esposas y sus hijos. Por eso el profeta elige interpretar las historias de Iaacov: el pueblo de Israel continuará el camino de Iaacov, su padre.