La esperanza no brotará del remanente

La esperanza no brotará del remanente

¿Por qué los buenos higos no representarían al remanente en la tierra, y los malos higos a los exiliados, que no verían más la tierra de su nacimiento?

Ya Amós (capítulo 8, versículos 1-2) vio en la visión profética "una canasta de frutos de verano", es decir, higos, y el significado en la palabra de Dios a Amós fue: "Ha llegado el fin para mi pueblo Israel" – como el fin de los higos al final del año, así Dios le mostró a Amós el fin de Shomrón, Samaria.

Pero a Irmiahu, Dios le mostró "dos canastos de higos" (versículo 1); muy buenos – un fin con esperanza; y muy malos – un fin sin esperanza; aquí Irmiahu se verá obligado a cambiar algo que ya había dicho sobre los dos reyes exiliados de Iehudá (en el resumen profético "para la casa del rey de Iehudá"; capítulo 22, versículos 10-12; 26-28) – " ¡No lloren al muerto, ni hagan lamentación por él!, lloren amargamente al que se ha ido (en cautiverio); porque no volverá más, ni verá su tierra natal";

Y he aquí que se reveló en la visión que precisamente para el exilio de Yehoiajín hay una esperanza futura, y los descendientes de Yehoiajín (=Zorobabel) volverán a la tierra, mientras que para los que permanecen en la tierra con Tzidkiahu, no hay esperanza ni posibilidad alguna.

A partir de este cambio podemos entender la magnitud de la esperanza que depositaron en Tzidkiahu. Después de que pasó la maldad de Yehoiakim, perseguidor de los profetas (como Menashé), después de que se cumplió la profecía de calamidad sobre el mal que vendría "del norte", y después de que Dios dejó a Iehudá una puerta de esperanza con un rey que quería escuchar las palabras de los profetas y sus oraciones – ¿por qué los buenos higos no representarían al remanente en la tierra, y los malos higos a los exiliados, que no verían más la tierra de su nacimiento?

¡Solo de una cosa depende ahora el remanente de Tzidkiahu – de la sumisión a aceptar el juicio!

Sin embargo, los ánimos en Ierushalaim estaban alterados – los príncipes y el gobierno estaban llenos de hombres de Yehoiakim; si en los días de Yehoiakim todavía había príncipes importantes de los tiempos de Yoshiahu que podían salvar a Irmiahu (capítulo 26, versículo 24), precisamente en el período de Tzidkiahu gobernaban los hombres de Yehoiakim; Tzidkiahu era débil y no podía detenerlos de la ilusión de otra rebelión contra Bavel, Babilonia – como 'cabeza contra la pared', en completa ceguera, una rebelión innecesaria que llevaría a Ierushalaim al fin de la destrucción. La esperanza brotaría precisamente del exilio.

Gentileza sitio 929.

 

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