La gran desilusión

La gran desilusión

Tras la profecía de Najum sobre la caída de Ashur, Asiria, existía la expectativa del ascenso del reino de Iehudá, y he aquí que Javakuk profetiza una profecía dura y muy decepcionante sobre el ascenso de Bavel, Babilonia.

El profeta Ioná intentó con todas sus fuerzas impedir que se aceptara el arrepentimiento de Nínive, capital de Ashur. Ioná deseaba con todo su ser que Ashur fuera juzgada por su maldad ante Dios antes de que viniera a destruir Shomrón, Samaria en el día de la retribución. Si lograba que Nínive y Ashur fueran juzgadas por su maldad, Ioná esperaba prevenir así la destrucción de Shomrón. Jazal, nuestros Sabios de bendita memoria dijeron al respecto que "Ioná reclamó el honor del Hijo", es decir, el honor de Israel.

Ioná fracasó en su misión, Dios postergó el castigo de Ashur, y Shomrón efectivamente fue destruida por su maldad, y sus hijos fueron exiliados a lejanas provincias asirias. También Ierushalaim sufrió golpes severos del reino de Ashur en los días de Sanjerib, y Mijá con su dura profecía sobre Ierushalaim logró que Jizkiahu y el pueblo se arrepintieran, salvando así a Ierushalaim de la destrucción a manos de Ashur (véase Irmiahu 26). Mijá lamenta los duros golpes que Ierushalaim sufre en los días de Menashé rey de Iehudá a manos de Asarjadón hijo de Sanjerib rey de Ashur, y anhela la caída de Ashur por su maldad, como venganza por lo que hizo a Shomrón y a Ierushalaim. Mijá da a entender en su profecía que con la destrucción de Ashur, Iehudá se recuperaría de su caída y florecería de nuevo.

Najum, que vino después de Mijá, efectivamente lleva la carga de Nínive y anuncia que Dios no pasará más por alto sus pecados. En efecto, poco tiempo después de la profecía de Najum, Nínive fue destruida. Ahora era el momento de renovar la esperanza de Mijá sobre el nuevo florecimiento de Iehudá, y Najum efectivamente lo insinúa.

Aquí llegamos a la decepcionante profecía de Javakuk. El lugar de Ashur como señora de los reinos no lo ocupará Iehudá en su florecimiento tras la caída de Ashur, sino el reino de los caldeos, Bavel. Esta se convertirá en señora de los reinos en lugar de Nínive, y debido a su crueldad y eficiencia esclavizará a los pueblos vecinos, y Ierushalaim entre ellos, en una esclavitud más cruel y dura que la de Ashur.

"Pues he aquí que voy a levantar a los kasditas, nación furiosa e impetuosa, la cual anda por la anchura de la tierra, para posesionarse de moradas que no son suyas... Y sus caballos serán más ligeros que tigres, y más feroces serán que los lobos nocturnos; y sus jinetes serán numerosos; y sus jinetes llegarán de lejos: volarán como águila que se apresura a devorar" (versículos 6-8)

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