En el episodio de las maldiciones y bendiciones vemos que hay más maldiciones que bendiciones. ¿Cuál es la razón de ello? Parece que la realidad de la maldición, tiene mayor presencia en nuestro mundo que la de la bendición.
El proceso que genera una realidad de maldición es mucho más simple que la generación de la bendición, y no porque la gente sea mala, sino porque en el momento en que algo sale de lo común, ya es una maldición. En la naturaleza de la realidad, hay mayor espacio para las maldiciones que para las bendiciones, ya que la bendición es, de hecho, el límite óptimo de la persona. Cuando hace mucho calor-pues tengo calor, cuando hace demasiado frío-tengo frío, cuando está lluvioso-estoy mojado, y así sucesivamente. De todos modos, el límite en la persona es muy delicado, y si tendemos hacia un lado determinado, ya no es bueno. Como figura en la Guemará (Taanit 23a): “Tus hijos no pueden recibir ni todo el bien ni toda la maldición”. Aún, cuando le digan a la persona que en algo tendrá cada vez más y más, no es algo simple que también lo tenga mejor.
El pobre en el libro Mishlei, Proverbios (Capítulo 30, versículo 8) dice: “No me des ni pobreza ni riqueza, concédeme el pan que he menester”. Es decir, existen problemas del pobre y hay pruebas de vida que tiene el pobre; hay problemas de ricos y hay pruebas de vida para el adinerado. No es tan simple que si habremos de recibir más y más, la situación se torne realmente mejor. Queda en claro, que después de un determinado límite de bienestar mayoritario ya deja de ser agradable, y en la continuidad, incluso se transforma en desagradable, y finalmente- pasa a ser algo doloroso. En todo lo relacionado con los placeres materiales del mundo, hay una fase en la cual cuanto más recibimos, se torna más desagradable.
Esta introducción tiene el objetivo de explicar que en nuestro mundo hay más espacio para las maldiciones; no obstante si se puede también venirle con quejas a Dios, por lo menos ahora en los días de “Selijot” (Plegaria relacionada con el pedido de perdón que se recita en el mes de Elul, en la previa de Rosh Hashaná): en lo que respecta a las maldiciones-Dios cumplió todas las maldiciones. Todas las maldiciones, una por una, se nos han cumplido-las del libro Vaikrá, las de aquí, y las del libro Iejezkel. Pero en lo concerniente a las bendiciones, aún estamos a la espera de unas cuantas cosas por parte de Dios.
Si Dios fue fiel al traernos todas las maldiciones, por cierto Él también nos proporcionará las bendiciones. Si no se hubieran cumplido todos estos hechos, podríamos decir que ello acontecerá en tiempos lejanos, sin embargo ahora, que en nuestros días se han cumplido las maldiciones que nadie hubiera creído que llegarían, seguramente habrán de cumplirse también las bendiciones.
Editado por el equipo del sitio del Tanaj del libro "Jaiei Olam: Sijot al Parshat Hashavua", publicado por "Maguid".