La pérdida de la compasión

La pérdida de la compasión

Muchas descripciones pueden darse de tiempos de guerra y grandes tragedias humanas, pero parece que la descripción más horrorosa es la descripción de la pérdida de la compasión. La hora en que un padre no dirige su mirada hacia su hijo - es una hora que no hay más dura que ella.

Gaza y Ashkelón están destinadas a recibir un golpe doble y redoblado. Paró, Paró, el Faraón y su ejército van a golpearlas con un golpe enérgico después del cual, mientras los pelishtim (filisteos) están ocupados en esfuerzos de reconstrucción, Nevujadnetzar los arrasará como un río destructivo.

Una de las expresiones más destacadas de este terrible desastre es una descripción exclusiva del comportamiento de los pelishtim - " Los padres no se vuelven  hacia los hijos, por la debilidad  de manos" (versículo 3). La explicación de estas palabras es: la gran debilidad de los padres para sostener a sus hijos en la huida del enemigo que los lleva a lo peor de todo - evitar dirigir el rostro hacia los niños tiernos.

El padre pelishtí, filisteo, se encuentra huyendo por su vida sin capacidad de agarrar a su hijo que se tambalea tras él en la huida del terrible torrente de aguas. Sin embargo, más grave que esto es la reacción del padre: él elige no contemplar el rostro inocente y perplejo de su hijo. Muchas razones pueden existir para tal realidad - huida de la realidad, endurecimiento del corazón en condiciones de catástrofe o una debilidad indescriptible. No importa cuál pueda ser la razón, pues aquí hay un cambio en el orden del mundo - no solo en la realidad sino también en los corazones.

Muchas descripciones pueden darse acerca de tiempos de guerra y grandes tragedias humanas, pero parece que la descripción más horrorosa es la descripción de la pérdida de la compasión. La hora en que un padre no dirige su mirada hacia su hijo, en que el niño pequeño recibe hombro y nuca, en que las manos están débiles para un abrazo paternal normal – se trata de una hora que no hay más dura que ella.

Cortesía sitio 929.

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