En el Capítulo 4, con sus tres partes, el autor presenta de manera ordenada su guía para la vida.
El capítulo se divide en tres partes según las apelaciones que contiene. La primera parte comienza con "Oigan, hijos, la instrucción de un padre" (Capítulo 4, Versículo 1); la segunda parte comienza con "¡Oye, hijo mío, y recibe mis dichos" (Capítulo 4, Versículo 10) y la tercera parte comienza con "¡Hijo mío, fija tu atención en mis palabras; inclina tu oído a mis dichos!" (Capítulo 4, Versículo 20). En realidad es difícil ver estas tres partes como desconectadas entre sí. En la primera parte el padre cuenta por qué desea transmitir los mensajes a sus hijos: "Porque les doy doctrina buena; no abandonen mi enseñanza" (Capítulo 4, Versículo 2) y luego cuenta que "cuando yo era hijo tierno" (Capítulo 4, Versículo 3) y a continuación relata lo que su padre le dijo cuando él era niño. En las dos unidades siguientes el padre detalla los mensajes a sus hijos.
En realidad los mensajes que se presentan en el capítulo se presentan en un orden evolutivo. La primera parte se ocupa de la sabiduría: "Adquiere sabiduría, adquiere inteligencia... El principio de la sabiduría es aspirar a la sabiduría, y a cambio de cuanto poseas adquiere la inteligencia" (Capítulo 4, Versículos 5-7). La segunda parte también comienza con la importancia de la sabiduría: "Te enseño el camino de la sabiduría, te conduzco por veredas de rectitud" (Capítulo 4, Versículo 11) pero el núcleo de sus palabras está orientado hacia la huida de los malvados: "No entres en el sendero de los inicuos, ni andes por el camino de los hombres malos... pues comen el pan de iniquidad, y beben el vino de violencias... El camino de los inicuos es como tinieblas; no saben en qué tropezarán" (Capítulo 4, Versículos 14-19). La tercera parte no se ocupa de la sabiduría ni de los malvados sino precisamente de las indicaciones prácticas: "Aparta de ti la boca engañosa, y la perversidad de los labios aléjala de ti... No te desvíes a la derecha ni a la izquierda; aparta tu pie del mal" (Capítulo 4, Versículos 24-27).
Parecería que las tres partes presentan la guía para la vida según el autor: hay que apegarse a la sabiduría y abandonar el camino del malvado. Pero aun así, incluso si uno se apega a la sabiduría y abandona el camino de los malvados, hay que ser cuidadoso y tomar medidas de precaución "porque manan de él las manifestaciones de la vida" (Capítulo 4, Versículo 23). Las indicaciones prácticas son las que conducirán a la persona a la larga hacia la vida ideal, y no solo el apego o el alejamiento de ciertos valores.