Cuando nos encontramos en los campos de exterminio en Polonia, junto a las cenizas de judíos que fueron masacrados allí, es imposible no recordar la profecía de Yejezkel, del polvo y los huesos secos que se levantan a la vida en forma de 'un ejército muy, muy grande' - las Fuerzas de Defensa de Israel.
"Y profeticé como me había mandado; y entró en ellos el aliento, y revivieron, y se levantaron y estuvieron sobre sus pies, un ejército sumamente grande.Y me dijo: "Hijo del hombre, estos huesos son toda la casa de Israel, he aquí que dicen: ¡Se han secado nuestros huesos, y ha perecido nuestra esperanza; somos enteramente cortados! Por tanto profetiza, y diles: Así dice el Señor Dios: He aquí que voy a abrir vuestras sepulturas, y os haré subir de vuestras sepulturas, oh pueblo Mío, y los traeré a la tierra de Israel" (versículos 10-12).
Cuando viajo desde mi casa en Gush Etzión a Ierushalaim por la carretera de los túneles excavados bajo la cresta de Beit Jala y por el puente entre ellos que pasa sobre el profundo cauce del Najal Refaim, no puedo dejar de recordar la profecía de Yeshaiahu (capítulo 40, versículo 4):
"Todo valle sea elevado, y todo monte y cerro, bajado, y lo torcido sea enderezado, y lo áspero, allanado. Y será manifestada la gloria de Hashem".
La profecía cobra vida ante nuestros ojos en el camino al Templo de Dios incluso sin cambios cósmicos fuera de los límites de la naturaleza, sino en el marco del desarrollo tecnológico lento y gradual.
Cuando estoy presente en una boda en el salón de eventos de Kfar Etzión, no puedo dejar de recordar las palabras, que en su tiempo parecían absurdas e imposibles, de Irmiahu (capítulo 33, versículos 10-11):
"Así dice el Señor: "Todavía se oirá en este lugar, que dicen que está desolado, sin hombres y sin bestias, en las ciudades de Iehudá y en las calles de Ierushalaaim, que están desoladas, sin hombres y sin habitantes y sin bestias, (se oirá) la voz de gozo y la voz de alegría, la voz del novio y la voz de la novia, la voz de los que dicen: Alaben al Señor de los ejércitos".
Cuando estuve una vez en un desfile y ceremonia de una unidad de las FDI en un bosque en Polonia sobre las cenizas de judíos que fueron masacrados allí, no pude dejar de recordar la profecía de Yejezkel que estamos estudiando, del polvo y los huesos secos que se levantan a la vida en forma de 'un ejército muy, muy grande', y en este caso - las FDI.
Una persona cuya aspiración al realismo pueda hacerle transgredir su fe, tendrá dificultades para creer en la resurrección de los muertos, en la posibilidad de que huesos secos se conviertan en seres humanos que caminan. Pero incluso tal persona creerá en la resurrección del pueblo de Israel en su tierra después de dos mil años, porque lo vio con sus propios ojos, y se esforzará por darle una explicación histórica 'realista'.
Pero el profeta toma la resurrección de los muertos como parábola para la resurrección del pueblo de Israel en su tierra. Generalmente la parábola es la historia comprensible y realista y la lección es la novedad. En boca del profeta en nuestra profecía, la resurrección de los muertos de huesos secos es lo simple. La novedad por virtud de la resurrección de los muertos es que también el pueblo de Israel es capaz de volver a su tierra y vivir en ella. Esta es la novedad que tenemos el mérito de ver hoy con nuestros ojos.