El consejo "y la tzedaká salva de la muerte" (Versículo 4) no pertenece únicamente a la literatura de sabiduría. El profeta Yeshaiahu, por ejemplo, también habla de la misma idea, aunque en un contexto algo diferente.
El consejo "De nada sirven las riquezas en el día de la ira, mas la justicia libra de la muerte" (Versículo 4) significa: en el día de la tribulación y la dificultad, el dinero no servirá de nada. Lo que puede servir es la tzedaká, pues ella "libra de la muerte". En realidad este consejo no viene solo en el marco de la literatura de sabiduría, sino que aparece también en las palabras de los profetas.
Este punto se expresa de manera aguda en los primeros capítulos de las profecías de Yeshaiahu. Yeshaiahu se pronuncia contra la gran riqueza en el reino de Iehudá: "y cuando su tierra se llenó de plata y de oro, sin tener fin sus tesoros; y cuando su tierra se hinchó de caballos, y sin tener fin sus carros de guerra" (Yeshaiahu, Capítulo 2, Versículo 7). Y también en la crítica a las mujeres en Iehudá: "En aquel día quitará Hashem la gallardía de las ajorcas (tobilleras) de los pies, y las redecillas, y las lunetas; y los pendientes, y los brazaletes, y los velillos; los tocados, y las cadenillas para los pies, y los ceñidores, y los pomos de esencias, y los amuletos; los anillos, y los anillos para la nariz; las ropas de gala y las manteletas, y los chales y los bolsos; los espejos y los tejidos finos, y los turbantes y los mantos" (allí, Capítulo 3, Versículos 18-23).
El mensaje de Yeshaiahu es claro. No solo que la riqueza no salvará en el día de la tribulación, pues Dios es quien puede convertir la riqueza en un instante en maldición y destrucción (allí, Capítulo 3, Versículos 24-26), sino que para que Ierushalaim sea salvada hay que apegarse al valor de la tzedaká, y así está dicho de manera clara en el versículo famoso: "Tzión será rescatada con juicio, y sus habitantes, con justicia" (allí, Capítulo 1, Versículo 27). La tzedaká salvará a Ierushalaim de la destrucción, pues entonces volverá a ser llamada ciudad de la justicia (allí, Capítulo 1, Versículo 26).