Le reclamaron trigo y él reconoció cebada

Le reclamaron trigo y él reconoció cebada

El pueblo pregunta sobre el ayuno del quinto mes, mientras que el profeta responde sobre el ayuno del quinto mes y del séptimo. ¿Qué tiene de especial el ayuno de Guedaliá para que el profeta haya visto la necesidad de mencionarlo?

La pregunta sobre la abolición de los ayunos en tiempos del Segundo Beit HaMikdash, el Segundo Gran Templo es un ejemplo importante del cambio de la halajá ante una realidad cambiante. El pueblo se pregunta "¿Debemos llorar en el mes quinto, absteniéndonos como lo hemos hecho durante tantos años?" (versículo 3). El pueblo pregunta sobre el ayuno del quinto mes, que es el nueve de Av.

El profeta responde al pueblo no solo sobre el ayuno del quinto mes, sino que agrega también el ayuno del séptimo: "Habla a todo el pueblo de la tierra y a los sacerdotes, y di: Cuando ayunaban y se lamentaban en el quinto y el séptimo mes durante estos setenta años, ¿Acaso tiene que ver conmigo el ayuno?" (versículo 5). El ayuno del séptimo mes es el ayuno de Guedaliá. ¿Por qué el profeta agrega el ayuno del séptimo al ayuno del quinto? ¿Acaso el profeta desea equiparar el ayuno de Guedaliá con el ayuno del nueve de Av?

Resulta que el ayuno de Guedaliá es diferente en su naturaleza a los demás ayunos. Los otros dos ayunos, el diez de Tevet y el diecisiete de Tamuz, tienen como esencia el llanto por la destrucción que cayó sobre Ierushalaim. En cambio, el ayuno de Guedaliá no solo simboliza la destrucción, sino también la rivalidad interna del pueblo que causó la muerte de Guedaliá.

El asesinato de Guedaliá está descrito en Irmiahu, capítulo 41, y como parte de esa descripción se mencionan allí al menos dos lugares donde hubo cruentas guerras fratricidas. El primero es "Y la cisterna... era la misma que hizo el rey Asá, a causa de Bashá, rey de Israel" (Irmiahu, capítulo 41, versículo 9), y el segundo “junto al gran estanque de Guivón” (Irmiahu, capítulo 41, versículo 12), donde ocurrió el combate de gladiadores entre los jóvenes de Avner y los jóvenes de Yoav (Shmuel II, capítulo 2). El asesinato de Guedaliá no es solo el fin de la esperanza para Ierushalaim, sino que también representa los problemas sociales que existían en el pueblo en aquella época.

Sobre esto precisamente reprende Zejariá al pueblo. Zejariá menciona el ayuno del séptimo mes, y no en vano. El profeta sostiene que la verdadera respuesta es "Juicio verdadero juzguen, y misericordia y compasión practiquen cada uno con su hermano" (versículo 9), y no combatir hermano contra hermano como ocurrió en el asesinato de Guedaliá.

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