Los utensilios del Templo y la visión del carro que viaja

Los utensilios del Templo y la visión del carro que viaja

 

La profecía de Yejezkel describe los utensilios del Beit HaMikdash, el Gran Templo como una carroza viviente conducida por ángeles celestiales, una especie de 'corte' real alrededor de la gloria de la Shejiná (la Presencia Divina) de Dios en el Templo. En su visión, la carroza viaja desde el Beit HaMIkdash hacia Bavel, Babilonia, y así parece que la profecía de Irmiahu pronunciada un año antes - "a Bavel serán llevados y allí estarán" - está a punto de cumplirse en la práctica.

La profecía en Yejezkel capítulo 1 es considerada un capítulo cerrado, del cual no se debe tratar mucho debido a los temas elevados de los que trata. "No se debe exponer... la carroza a una sola persona" (Mishná Jaguigá 2). Nos ocuparemos aquí no de sus secretos, sino un poco de su contexto histórico.

Los versículos sobre la obra de la carroza en Yejezkel son paralelos a los versículos que tratan de los utensilios del Beit HaMikdash en muchos aspectos, y especialmente a la descripción de los utensilios de bronce del patio del Beit HaMikdash (los utensilios dentro del Beit HaMikdash eran de oro o recubiertos de oro), es decir, el mar de bronce y las diez pilas de bronce y las bases sobre las cuales estaban colocadas:

"... y sobre los entrepaños (marcos) que habla por en medio de las junturas, había leones, y bueyes, y querubines... Y cada basa tenía cuatro ruedas de cobre con sus ejes de cobre... Y las cuatro ruedas estaban por debajo de los entrepaños, y los ejes de las ruedas estaban en la basa misma... Y la hechura de las ruedas era conforme a la obra de la rueda de un carro... (Melajim I, capítulo 7, versículos 29-33)

A primera vista, los utensilios en el Beit HaMikdash de Shlomó parecen objetos inanimados como cualquier utensilio. La profecía de Yejezkel describe estos utensilios como una carroza viviente conducida por ángeles celestiales, una especie de 'corte' real alrededor de la gloria de la Shejiná de Dios en el Templo.

En el cuarto año de Tzidkiahu, rey de Iehudá, Irmiahu profetizó en Ierushalaim la profecía de las coyundas y yugos (Irmiahu 27), que vino a advertir a Tzidkiahu y a los reyes sus aliados contra el intento de romper, con el apoyo de los falsos profetas, el decreto de Dios de sometimiento al rey de Bavel, Babilonia, mediante una rebelión bajo la protección de Egipto contra Nevujadnetzar. Los utensilios de oro del Beit HaMikdash ya habían sido exiliados cuatro años antes en el exilio de Yehoiajín. Aún quedaban los grandes utensilios de bronce en el patio del Beit HaMikdash. Y así dijo Irmiahu:

"¡No los escuchen! ¡Sirvan al rey de Bavel, y vivan! ¿Por qué ha de ser hecha esta ciudad una desolación? Mas si ellos son profetas, y si con ellos hay palabra del Señor, oren ahora al Señor de los ejércitos, a fin de que los utensilios que quedan aún en la casa del Señor, y en la casa dey rey de Iehudá y en Ierushalaim, no vayan a Bavel. Porque así dice el Señor de los ejércitos, respecto de las columnas, y respecto del mar (de cobre) y respecto de las basas, y respecto del resto de los utensilios que aun quedan en esta ciudad, Los cuales no tomó Nevujadnetzar, rey de Bavel, cuando deportó de Ierushaláim a Bavel a Yejoniá, hijo de Yehoiakim, rey de Iehudá, con todos los nobles de Iehudá y de Ierushalaim... A Bavel serán llevados, y allí se quedarán hasta el día que Yo los visitare, dice el Señor; entonces los haré volver y los restituiré a este lugar" (Irmiahu, capítulo 27, versículos 17-22)

Yejezkel comienza a profetizar en el quinto año de Tzidkiahu y del exilio de Yehoiajín, como un año después de la profecía de Irmiahu. Ve en su visión la carroza viajando desde el Beit HaMikdash, y en las profecías siguientes se aclarará que viaja a Bavel, Babilonia. Yejezkel determina aquí que la profecía de Irmiahu, que en su momento era solo advertencia y amenaza, ahora está a punto de cumplirse en la práctica.

 

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