No adularás

No adularás

El Midrash no perdona a Irmiahu. Le exige mantenerse en un nivel moral muy alto, e incluso en una situación difícil en la que es perseguido y encarcelado, el Midrash no le permite mentir y adular al falso profeta.

El falso profeta Jananiá profetiza que en dos años todo volverá a su estado anterior: Yehoiakim regresará a su tierra, los utensilios del Templo volverán a su lugar y el dominio babilónico desaparecerá.

Irmiahu, al escuchar la profecía, responde: "Y dijo el profeta Irmiá: "¡Amén! ¡Hágalo así el Señor! ¡Cumpla el Señor tus palabras que has profetizado, haciendo que los utensilios de la casa del Señor y todos los cautivos vuelvan de Bavel a este lugar!" (versículo 6). Las palabras de Irmiahu pueden interpretarse como una especie de esperanza de que quizás el castigo cambie y la redención llegue pronto, pero también pueden entenderse como una especie de acuerdo con sus palabras. Y sobre este acuerdo comenta el Talmud Bavlí:

"Y dijo Rabí Elazar: Todo el que adula a su prójimo - al final cae en sus manos, y si no cae en sus manos - cae en manos de sus hijos, y si no cae en manos de sus hijos - cae en manos de su nieto, como está dicho: 'Y dijo el profeta Irmiahu... (a Jananiá) Amén, así lo haga el Señor; cumpla el Señor tus palabras' (Irmiahu, capítulo 28, versículo 6), y está escrito: ' Y estando en la puerta de Biniamín, había allí un capitán de los guardas, que se llamaba Iriyyá, hijo de Shelemyá, hijo de Jananiá, el cual prendió al profeta Irmiahu, diciendo: "¡Tú vas a desertar a los kasditas!" E Irmiahu, dijo: "¡Es falso! No voy a desertar a los kasditas”etc. (Irmiahu, capítulo 37, versículos 13-14), y está escrito: 'Y prendió (Irías a) Jeremías, y lo llevó ante los príncipes' (Irmiahu, capítulo  37)" (Talmud Bavlí Sotá 41b - 42a).

Rabí Elazar ve en las palabras de Irmiahu adulación, y por la adulación se paga. ¿Y cuál es el pago? Nueve capítulos después, el nieto de Jananiá encarcelará a Irmiahu en prisión. El Midrash no perdona a Irmiahu. Le exige mantenerse en un nivel moral muy alto, e incluso en una situación difícil en la que es perseguido y encarcelado, el Midrash no le permite mentir y adular al falso profeta. Y si aduló, su final es que no "gana" la "ganancia" de la adulación, y es castigado por aquel a quien trató de adular, o por su hijo o su nieto.

Gentileza sitio 929

 

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