No perdona

No perdona

El esposo traicionado no perdonará el acto de adulterio — ¿cuál es el significado de esta afirmación a la luz de las leyes del antiguo Oriente?

Al igual que en los capítulos anteriores, también nuestro capítulo trata el tema de la mujer extranjera (no judía) y el adulterio. Al final del capítulo aparece lo siguiente: "Pero el que comete adulterio con una mujer, es falto de buen sentido; destructor de su misma alma es aquel que tal hace; heridas y deshonra encontrará, y no se borrará su baldón (deshonra). Porque los celos son la furia del marido, el cual no perdonará en el día de la venganza. No hará caso de ningún rescate, ni se dará por satisfecho, aun cuando ofrecieres muchos regalos" (Capítulo 6, Versículos 32-35). Estos versículos aclaran que el acto de adulterio es muy grave al punto de que la furia del esposo traicionado no se calmará y no perdonará el acto de traición, aunque el adúltero aumente el soborno.

En la ley bíblica no hay mención alguna del esposo traicionado sino que el pecado es en su totalidad contra Hashem, así por ejemplo el fundamento del castigo que corresponde a los adúlteros no es la venganza del marido sino la vergüenza y el mal hecho en Israel: "habrán de ser muertos también los dos... y extirparás lo malo de Israel" (Devarim, Capítulo 22, Versículo 22). En la Torá el adulterio es un pecado contra Hashem y contra la moral humana, y no contra el esposo traicionado.

En las leyes del antiguo Oriente la situación es diferente. Así por ejemplo aparece en las leyes de Hammurabi: "Si una mujer casada es sorprendida en el lecho de otro hombre — los atarán y los arrojarán al agua. Si el marido de la mujer perdona la vida a su esposa — el rey también perdonará la vida a su siervo (el otro hombre)" (Leyes de Hammurabi, Artículo 129, según la traducción de Malul). "Si el marido de la mujer perdona la vida a su esposa" significa que si él la perdona por sus actos, entonces el hombre que cometió adulterio tampoco recibe castigo. Es decir, el pecado es contra los seres humanos, y por eso si el esposo traicionado perdona el acto — el adúltero y la adúltera son absueltos y no son castigados.

Los versículos de Mishlei coinciden bastante con las leyes del antiguo Oriente, pero aclaran que incluso según ellas, donde el castigo proviene del hombre y no de Hashem, este castigo no es perdonado y por lo tanto llegará el día del adúltero. En definitiva se trata de un pecado contra el Santo Bendito Sea y no contra el hombre (para ampliar véase también: M. Greenberg, "Los supuestos básicos del derecho penal en el texto bíblico", en: M. Kogan (editor), Estudios en la historia de Israel en el período bíblico, Ierushalaim, 5757, páginas 13-37).

Volver al capítulo
x