Optimismo erróneo

Optimismo erróneo

La idea de que la profecía de Najum condujo a la muerte de Yoshiahu en la batalla de Meguido coloca la profecía de Najum bajo una luz muy difícil. ¿Existe alguna manera de comprender el sentido del optimismo errado que hay en su profecía?

El pueblo de Israel tenía una cuenta pendiente con Ashur, Asiria, que había deportado a las diez tribus y conquistado y destruido la mayor parte de la tierra de Iehudá. Ahora había llegado la hora del juicio, y Najum profetiza la caída de Nínive, capital de Ashur. Najum menciona la caída de No-Amón (capítulo 3, versículo 8), que ocurrió probablemente en el año 661 a.e.c., y de ahí se deduce que profetiza después de ese año y antes de la caída de Nínive, que tuvo lugar en el 612 a.e.c.

En medio de las profecías sobre Nínive, se dirige también a Iehudá:

"Y ahora quebraré su yugo de sobre ti, y romperé tus coyundas. Y el Señor ha dado mandamiento acerca de ti: no se sembrará más tu nombre; de la casa de tu dios cortaré escultura y estatua de fundición; pondré tu sepulcro, porque fuiste vil. He aquí sobre las montañas los pies del portador de albricias, que proclama la paz: Celebra, oh Iehudá, tus fiestas, cumple tus votos, porque no volverá más a pasar por ti aquel perverso, él ha sido completamente destruido… Porque el Señor restaurará la gloria de Iaacov, así como la gloria de Israel…" (capítulo 1, versículo 13 – capítulo 2, versículo 3).

Najum profetiza destrucción para Nínive y prosperidad eterna para Iehudá: "porque no volverá más a pasar por ti aquel perverso" (versículo 1). Y sin embargo, Irmiahu, que vivía en esos mismos días, profetiza destrucción para Israel, mientras Najum profetiza redención.

Irmiahu eleva una plegaria en contra de los profetas que profetizan paz:

" Entonces yo dije: "¡Ah, Señor Dios! He aquí que los profetas les dicen: No verán espada… les dare una paz verdadera en este lugar… El Señor, pues, me respondió: "Los profetas profetizan mentiras en Mi Nombre: no los he enviado, ni les he mandado decir... y el engaño de su mismo corazón, es lo que les profetizan" (Irmiahu, capítulo 14, versículos 13-14).

¿Alude la profecía de Irmiahu también al profeta Najum, que profetiza paz? Una respuesta afirmativa es posible, pero intentaremos seguir otro camino y ampliar primero nuestra perspectiva.

Una de las mayores catástrofes en la historia de Israel fue la muerte de Yoshiahu en su guerra contra el Faraón (Melajim II, capítulo  23). El Faraón, en camino al río Éufrates, cruzó por la tierra de Israel y acampó en Meguido. Yoshiahu salió a hacerle la guerra, y el Faraón le propuso que se apartara y le dejara avanzar hacia su guerra lejana. Yoshiahu inició una guerra innecesaria contra una gran potencia y, naturalmente, la perdió.

La muerte de Yoshiahu, el más grande de los penitentes del Tanaj (Melajim II, capítulo 25), trajo consigo tanto una gran crisis espiritual como una enorme crisis política: a raíz de la derrota, el reino de Iehudá perdió su independencia. Primero se convirtió en reino vasallo de Egipto, luego en vasallo de Bavel, y tras esto vino la destrucción. Parece que Yoshiahu creyó que, habiendo hecho una teshuvá completa, tenía garantizada la protección divina sobre él y su pueblo, y así se dejó seducir por aquella aventura innecesaria. ¿Sería posible que las palabras de Najum —"porque no volverá más a pasar por ti aquel perverso" (versículo 1)— hayan sido vistas por Yoshiahu como una especie de promesa de victoria, creyendo en las palabras de Najum de que ningún pueblo extranjero volvería a pasar por la tierra de Israel, y que sin duda Dios estaría de su lado? Todo esto coloca la profecía de Najum bajo una luz sumamente difícil, como uno de los factores que contribuyeron a una de las mayores catástrofes de la historia de Israel.

Cabe explicar que Najum pronunció su profecía al comienzo del proceso de teshuvá de Yoshiahu. Un espíritu optimista como el de Najum aparece también en el capítulo 3 del libro de Irmiahu. Pero pasó el tiempo y la teshuvá no prosperó plenamente, como dijo Irmiahu: "Se ha descubierto una conjuración entre los hombres de Iehudá, y entre los habitantes de Ierushalaim" (Irmiahu, capítulo 11, versículo 9), y como dice el Talmud (Taanit 23): "Y él no sabe que su generación no es como él." Es decir, Yoshiahu hizo teshuvá, pero no advirtió que el pueblo no lo acompañaba. De una forma u otra, las profecías de Najum probablemente alentaron a Yoshiahu hacia aquella campaña bélica. Es posible que en ese momento Najum ya no estuviera con vida, y que Yoshiahu no escuchara al profeta Irmiahu, quien al parecer se oponía a aquella aventura. Así aquel gran y justo rey Yoshiahu trajo sobre Iehudá una cadena de terribles desgracias.

De aquí se aprende que a veces los desastres son causados también por una ilusión religiosa que lleva a la locura.

En nuestra exposición hemos trazado un cuadro completo sobre el profeta Najum y su lugar en la historia. Este cuadro es posible y lógico, pero es importante subrayar que pueden plantearse otras explicaciones, que también son posibles.


Gentileza sitio 929.

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