Quitar las capas

Quitar las capas

Cuando existe una realidad de rigor entre personas, se le exige a quien quiere cambiar esa realidad que quite las capas — que se humille, se reconcilie y se ablande.

"Hijo mío, si has salido fiador de tu prójimo, si has dado tu mano a un extraño, si te has enlazado con los dichos de tu boca, has quedado preso en los dichos de tu boca, ¡haz esto ahora mismo, hijo mío, y líbrate, ya que has caído en el poder de tu prójimo!, ¡anda, humíllate, e insta a tu prójimo (a que pague su deuda)! ¡No concedas sueño a tus ojos, ni a tus párpados adormecimiento!" (Capítulo 6, Versículos 1-4).

El rey Shlomó, con su lengua dorada y poética, hace referencia a una realidad en la que la persona asume compromisos contradictorios con dos personas al mismo tiempo. Primero se compromete con su prójimo cercano, y al mismo tiempo se compromete con un apretón de manos a una segunda persona llamada "extraño". Es posible que quien se comprometió lo haya hecho con ingenuidad y es posible que haya aquí una manipulación. En cualquier caso Shlomó llama a la persona que creó un compromiso virtual a que corra a disculparse y reconciliarse.

El sonido que surge de las palabras es la terminación de "tu prójimo… tus manos… tu boca... tus ojos" etc. Todo en referencia a ti, con el "yo" en el centro. El hecho de que la persona se vea a sí misma en el centro la lleva a una realidad que crea compromisos que no puede cumplir. Esta es una realidad imposible que en su esencia daña al otro.

Las palabras que describen los compromisos son palabras duras: "has dado tu mano", "te has enlazado", "has quedado preso", que expresan con mayor énfasis una realidad de "rigor". Una realidad que encierra y reduce el espacio de acción de la persona hacia el otro. El proceso de corrección de una realidad de rigor consiste en humillarse, reconciliarse y ablandarse.

En los Días Temibles en general y en la víspera de Iom Kipur en particular, rezamos para que el Santo Bendito Sea convierta el rigor en misericordia. Esta petición debe venir después de que nosotros mismos, en nuestro interior, nos hayamos convertido de personas con una personalidad rigurosa, rígida y estricta (en general esto está relacionado con el hecho de que la persona se vea a sí misma en el centro), en personas con una personalidad suave, delicada y flexible. Personas que ceden y aflojan su asidero y no temen soltar y relajar. Personas que ven al otro ante sus ojos.

Cuando somos más suaves entonces somos compasivos y misericordiosos, el mundo se llena de misericordia y compasión y la realidad cambia el decreto que en su esencia es riguroso.

La humillación ante el otro (cuyo movimiento es suave, de renuncia y de relajación) libera y desata las cadenas de los compromisos.

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Y en una nota personal: desde que fue asesinado mi hijo Eljai, siento en cada llanto y llanto por su pérdida cómo las cadenas de la muerte, que en su esencia son una realidad de rigor, se convierten en misericordia, se ablandan y se flexibilizan, y de cadenas que aprisionan se convierten en hilos de seda flexibles. Y así irrumpe la compasión con todas sus lágrimas. Lágrimas que en su esencia son siempre suaves.

Y cuando estemos ante todo frente al Creador del mundo, y también ante nuestros amigos, recordemos que el hombre se parece a una cebolla: la vas pelando y al final queda la lágrima suave que todo lo transforma.

Editado por el Equipo del sitio del Tanaj

Gentileza sitio 929

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