Síntesis del capítulo, Irmiahu 5

Síntesis del capítulo, Irmiahu 5

 

En Ierushalaim no hay nadie que haga justicia y por eso llega el castigo (Versículos 1-9)

Dios llama a recorrer Ierushalaim y verificar si hay alguien que haga justicia. Si hay uno, Dios habrá de perdonar. El profeta responde que Dios es severo con el pueblo, y debe examinarse al pueblo no entre los "pobres", sino entre los "grandes" – la dirección del pueblo. Así el profeta espera encontrar que ellos sí " ellos conocen el camino del Señor, la ley de su Dios" (versículo 5). Pero inmediatamente el profeta revela que también la dirección peca: " Mas ellos todos (o sea, los pobres y los grandes) a una han quebrantado el yugo, han roto las coyundas" (versículo 5). El pasaje continúa con una lista de los pecados del pueblo, al final de la cual Dios declara: "¿No tengo Yo de castigar por estas cosas?, dice el Señor; ¿y de una nación como ésta no ha de vengarse Mi alma?” (versículo 9).

La esperanza del pueblo de que no llegará el castigo y su quiebre (Versículos 10-19)

Este pasaje comienza con un llamado al enemigo para que suba a Ierushalaim y la destruya, porque el pueblo ha pecado: "Porque muy traidoramente se han portado conMigo la casa de Israel, y la casa de Iehudá" (versículo 11). El pueblo estaba seguro de que no les llegaría ningún mal, pero cuando llegue el momento, entenderán que se equivocaron: el enemigo destruirá la ciudad y arrasará todo lo que vea delante de él. Dios prepara una respuesta de antemano a la pregunta del pueblo: "Y sucederá cuando pregunten: ¿Por qué causa ha hecho el Señor, nuestro Dios, todas estas cosas con nosotros?, les responderás: De la manera que Me han dejado a Mí, y han servido a dioses extraños en vuestra tierra, así servirán a los extraños en una tierra que no es vuestra" (versículo 19).

Un pueblo rebelde y obstinado (Versículos 20-31)

El pasaje comienza con un llamado al pueblo de Israel para que escuche a Dios y tema ante Su grandeza: "El cual he puesto límites de arena al mar, como ley eterna, y no los traspasará" (versículo 22). El pueblo no escucha las palabras de Dios, y por eso Él los declara como un pueblo rebelde y obstinado: "Mas este pueblo tiene un corazón indómito y rebelde; se han apartado y se han ido”(versículo 23). A partir de aquí, hay una descripción de los pecados del pueblo, principalmente pecados morales y una dirección que peca. El pasaje termina con la pregunta de Diosa los oyentes: "¿Y qué harán en el final de ello?" (versículo 31).

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