Los ancianos (Sabios) que practican la idolatría se presentan ante el profeta (Versículos 1-11)
Ancianos de Israel se sientan frente a Yejezkel, y Dios revela a Yejezkel sus acciones: "Hijo del hombre, estos hombres han erigido sus ídolos en sus corazones, y han puesto el tropiezo de su iniquidad delante de su rostro; ¿y acaso he de ser Yo consultado en manera alguna por ellos??" (versículo 3). Dios critica a los hombres que adoran ídolos y luego vienen a consultar al profeta. A partir de aquí, el profeta pasa a reprender al falso profeta: "Asimismo respecto del profeta, cuando se dejare seducir (de parte de quien erija sus ídolos en su corazón) y así hablare cualquier cosa, Yo, el Señor, le haré tropezar a ese profeta; y extenderé Mi mano contra él y le destruiré de en medio de Mi pueblo Israel" (versículo 9).
Noaj, Daniel e Iyov, y el destino de Ierushalaim (Versículos 12-23)
El profeta describe cuatro tipos de castigos, y aclara que en cada uno de los casos los Tzadikim, los justos no pueden salvar a su tierra del castigo, sino que solo "ellos por su justicia salvarán su alma". El profeta menciona tres justos como ejemplo: "Noaj, Daniel e Iyov" - los tres son hombres justos y reconocidos, pero no necesariamente del pueblo de Israel (el Daniel mencionado aquí probablemente no es el Daniel que conocemos del libro de "Daniel", sino Danel - un Sabio que aparece en la literatura ugarítica). El profeta enfatiza una y otra vez que estos Tzadikim no salvarán a toda la ciudad sino solo a sí mismos: "si estuvieren estos tres varones en medio de ella, ¡vivo Yo!, dice el Señor Dios, que ni a hijos ni a hijas ellos librarán; ellos solos serán librados, y la tierra quedará desolada" (versículo 16).
Después de la discusión teórica, viene una discusión sobre Ierushalaim. La profecía no trata sobre la salvación de Ierushalaim sino sobre la situación después de la destrucción. El resto que sobreviva después de la destrucción servirá como testimonio de lo que ocurrió en la ciudad, y a través de ellos se sabrá "que no sin causa hice lo que en ella he hecho, dice el Señor Dios" (versículo 23).