Rabí Iojanán les exige a sus discípulos algo absoluto — solo cuando te queda claro desde todos los ángulos que estás diciendo verdad — dila, y si no — guárdatela. Esta exigencia suya la fundamenta de una manera interesante en un versículo de nuestro capítulo.
Están sentados Rabí Jiia bar Abá y Rabí Así ante Rabí Iojanán, pero este dormita. Para pasar el tiempo Rabí Jiia bar Abá le hace a Rabí Así preguntas triviales: ¿Por qué las aves de Bavel, Babilonia son más gordas que las de Eretz Israel? ¿Por qué las fiestas en Bavel son alegres? Y cosas por el estilo. Y Rabí Así le responde.
Rabí Iojanán, que aparentemente escuchó la conversación, se despierta y les hace una observación:
"Les dijo: ¡Niños pequeños! ¿Acaso no les dije así: 'Di a la sabiduría: Tú eres mi hermana' (Mishlei, Capítulo 7, Versículo 4), si el asunto te queda claro como que tu hermana te está prohibida — dilo, y si no — ¡no lo digas!" (Talmud Bavlí, Shabat, 145b).
Y entonces les responde con otras respuestas basadas en versículos y con significados relacionados con el exilio y la división del centro entre Bavel y Eretz Israel.
La observación de Rabí Iojanán es sorprendente. Utiliza el versículo y lo invierte. El versículo compara la sabiduría con algo que la persona conoce, tal como conoce a su hermana o a alguien cercano a él: "Di a la sabiduría: Tú eres mi hermana, y llama a la inteligencia amiga" (Versículo 4). Mientras que Rabí Iojanán sostiene que si la idea que quieres decir te queda clara como la prohibición de incesto de tu hermana, por ejemplo — dila. Pero si la idea no te queda tan clara como la prohibición — guárdatela.
Rabí Iojanán saca el versículo de su sentido literal, elige vincular el versículo de Mishlei con una de las prohibiciones más profundamente arraigadas en la sociedad humana. El vínculo entre la prohibición de incesto, y además la de la hermana, y la comprensión de las palabras de la Torá — convierte la exigencia de Rabí Iojanán a sus discípulos en algo absoluto — solo cuando te queda claro desde todos los ángulos que estás diciendo verdad — dila, y si no — guárdatela.
Una prueba muy exigente para cada afirmación que hacemos.
Gentileza sitio 929