A diferencia de otras culturas, pareciera que uno de los rasgos más destacados del ángel bíblico es precisamente su carácter de "ser humano". Este es el ángel que el profeta Malají presenta como modelo, signo y ejemplo para el líder espiritual.
"¿Mi marido? ¡Es un verdadero ángel!", le dice una mujer a su amiga. "Sí, el mío tampoco es un ser humano común...", le responde su amiga...
Basándose en lo dicho en nuestro capítulo: "Pues los labios del Cohen, el sacerdote deben guardar la sabiduría, y los hombres deben buscar la instrucción de su boca, porque él es el emisario del Señor de los Ejércitos" (versículo 7), los Sabios del Talmud (Moed Katán 17) interpretaron: "Si el maestro se asemeja al ángel del Señor, que busquen la Torá de su boca; y si no, que no busquen la Torá de su boca."
La comparación del rabino, guía del camino y líder espiritual con el "emisario del Señor de los Ejércitos" puede suscitar interrogantes. Así ocurre ciertamente en nuestra generación, que alberga —con razón— sospecha hacia toda clase de "ángeles" maravillosos que pretenden acceder a secretos celestiales, conocer lo que depara el futuro, hacer milagros y comportarse de manera que no es "conducta humana".
El estudio del texto bíblico revela que está repleto de "ángeles" de toda clase y tipo. Pero ¿cuál es la naturaleza de este "ángel" descrito en el texto bíblicá? ¿Es acaso una criatura maravillosa y sobrenatural, con aureola en la cabeza y alas de cisne blancas como la nieve, flotando en las alturas? ¿O bien su figura es la de un ser humano corriente que actúa en misión divina y anuncia buenas noticias?
Decenas de ángeles llenan el espacio del mundo bíblico. Desde el ángel destructor —con la espada llameante que gira en su mano— apostado a la entrada del jardín del Edén desde la expulsión, como temible "guardián"; pasando por el ángel que busca disuadir a Abraham de sacrificar a su amado hijo; ángeles que funcionan como una especie de "ecografía" o médico partero, anunciando a Abraham y Sará, y a Manoaj y su esposa, que les nacerá un hijo; ángeles anárquicos que "voltean" Sdom, Sodoma y los ángeles del sueño de Iaacov que suben y bajan por la escalera; el ángel que busca desviar a la burra de Bilam del camino, y el ángel que convence a Guidón de que él, y solo él, salvará a Israel — y muchos más.
A diferencia de otras culturas, pareciera que uno de los rasgos más destacados del ángel bíblico es precisamente su carácter de "ser humano", un ángel que no es "angelical" en apariencia. No una criatura maravillosa con alas que flota en las alturas, sino una especie de persona común que va y viene, habla y actúa, sube y baja por la escalera sin volar por los cielos.
Este es el ángel que el profeta Malají presenta como modelo, signo y ejemplo para el líder espiritual. No hacer milagros, no predecir el futuro, sino impartir una "verdad de la Torá" y educar en valores; alguien en cuyas "labios no se hallaba iniquidad" (versículo 6), poseedor de rectitud e integridad, que habla verdad en su corazón y cuyo interior refleja su exterior. No alguien que "hace noticias" ni distribuye amuletos y aguas sagradas; no un "señor de las guerras", hombre de riña y discordia; no un ángel de muerte, sino uno que camina "en paz y rectitud" (versículo 6), y que ve su misión en guardar el conocimiento, hacer justicia, reparar el mundo y "apartar a muchos del mal camino".
Solo un ángel así —merece ser emisario del Señor de quien "los hombres deben buscar la instrucción de su boca" (versículo 7).
Editado por el equipo del sitio del Tanaj
Gentileza sitio 929.