Irmiahu en este capítulo reprende al pueblo y describe una sociedad llena de hipocresía y mentira, una sociedad donde la mentira no es resultado de un capricho momentáneo sino fruto de un aprendizaje institucionalizado. Una escuela para mentirosos.
El estudio de los capítulos de reprimenda de Irmiahu, como los de otros profetas, a veces genera la impresión de la existencia de una especie de "competencia" oculta sobre cuál es el mayor pecado. Adulterio, traición, mentira, engaño, chismes e idolatría. Estos pecados aparecen en nuestro libro una y otra vez, repetidamente, y parecen competir por el "protagonismo". Como si se tratara de un concurso de "Nace un crimen " o "Maestro del pecado".
Un estudio más profundo revela que al menos en este capítulo, el primer lugar lo ocupa el pecado de la lengua en sus diversas y cambiantes manifestaciones: engaño, hipocresía y mentira. El profeta repite una y otra vez la gravedad de este pecado: "Y entiesan (tensan) su lengua, como arco suyo, para (arrojar) mentiras" (versículo 2), "porque todo hermano seguramente engañará, y todo prójimo andará chismeando” (versículo 3). Y nótese bien: "todo" – no solo una parte. To-dos son mentirosos, to-dos son embusteros. To-dos son chismosos. Una sociedad de engaño S.A.
Y si esto no fuera suficiente, el profeta continúa: "Engañan cada cual a su prójimo, y no dicen la verdad; han avezado (acostumbrado) su lengua a hablar mentiras" (versículo 4). La mentira, según esto, no es resultado de un capricho momentáneo, de un "impulso del mal", sino fruto de un "aprendizaje" institucionalizado, "han enseñado su lengua a hablar mentira". Una escuela para mentirosos. Y así también en el resto del capítulo: "Su lengua es flecha mortífera", "Con engaño habla con su boca", hasta el colmo de la hipocresía: " Su lengua es flecha mortífera, habla engaño: con su boca habla paz a su prójimo, mas en su interior le pone acechanza (versículo 7). ¿Es de extrañar entonces que el resultado sea "tu morada está en medio del engaño" (versículo 5)? No un engaño momentáneo, pasajero, sino "tu morada está en medio del engaño". Una residencia permanente en medio del engaño, que te rodea desde los cuatro puntos cardinales.
Cuando éramos niños, circulaba un chiste sobre dos grupos de niños de asentamientos del norte que se encuentran: "¿De dónde son?", "Somos de Ramim (en hebreo “MeRamim”, que significa engañamos)" (una cordillera en la Alta Galilea), "¿Y ustedes?", "Somos de Ramot" (en hebreo “MeRamot”, cuyo significado es engañamos) (un asentamiento cerca del Mar de Galilea). En las palabras del profeta, no se trata de un chiste, ni tampoco de un canal de ciencia ficción sino de la realidad. Y a esto le sigue la respuesta poco convencional: "¿No tengo Yo que castigarlos por estas cosas?, dice el Señor; y de una nación como ésta, ¿no ha de vengarse Mi alma?” (versículo 8).
Ante una sociedad llena de hipocresía, mentira y engaño, incluso "un Dios misericordioso y clemente, lento para la ira y grande en misericordia", puede convertirse en un "Dios de venganzas", cuya ira llega hasta los cielos.
Cortesía sitio 929.