El reinado de Shlomó
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De la división del reino a Ajav
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Los capítulos de Eliahu
Los capítulos de Eliahu
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El reinado de Ajav
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1 Reyes 17 Versículo 1
Don Isaac Abarbanel y otros comentaristas sostienen que Eliahu tomó esta decisión sin haber recibido una orden explícita de Dios. Actuó por iniciativa propia, impulsado por su ferviente celo por la honra divina. El decreto de Eliahu refleja un nivel de autoridad profética excepcional, ya que, mientras otros profetas se limitaban a transmitir los mensajes de Dios, él tomó una acción directa sin esperar instrucciones.
Este episodio pone de manifiesto su determinación y su compromiso inquebrantable con la voluntad divina, de manera similar a lo que ocurrió con Pinjás. En su momento, Pinjás tomó la iniciativa y actuó de manera extrema, por decisión propia, al ejecutar a un príncipe de la tribu de Shimón que había desafiado abiertamente la Torá y a Moshé al tomar como esposa a una mujer no judía. Este acto ocurrió ante los ojos de todo el pueblo, que quedó paralizado y perplejo, incapaz de reaccionar
Radak explica que, Eliahu Hatishbí, es presentado en el texto como un personaje clave en tiempos de Ajab. Algunos intérpretes sostienen que originalmente provenía de una ciudad llamada Tushav antes de establecerse en Gilad, como también lo traduce el Tárgum Yonatán: "Eliahu de Tushav, de los habitantes de Gilad."
Los sabios discrepan sobre a qué tribu pertenecía Eliahu. Algunas opiniones sostienen que era de la tribu de Gad, mientras que otros afirman que provenía de Biniamín. Además, existe una tradición rabínica que plantea que Pinjas y Eliahu son la misma persona, basándose en diversos versículos que muestran conexiones entre ambos. Sin embargo, estas interpretaciones tienen fundamentos lejanos y no hay una certeza definitiva sobre su origen tribal.
Eliahu decretó la interrupción de la lluvia en su celo por Dios contra quienes practicaban la idolatría. La Torá de Moshé establece un principio claro: "Si se apartan y sirven a otros dioses y se inclinan ante ellos, la ira del Señor se encenderá contra ustedes y Él cerrará los cielos y no habrá lluvia." Confiaba en que Dios cumpliría su palabra, como se expresa en el versículo: "Proferirás un decreto y se establecerá para ti." Este principio también se manifestó en el caso del profeta Shmuel, quien dijo: "Clamaré al Señor, y Él enviará truenos y lluvia."
Dado el nivel de corrupción y pecado que Ajab había promovido, Eliahu anunció que no habría ni rocío ni lluvia. Se esperaba que esto provocara el arrepentimiento del pueblo. Sin embargo, Dios, en Su paciencia, concedió tiempo para reconsiderar, tal como lo había hecho con generaciones anteriores.
Cuando Eliahu dijo "sino según mi palabra," indicó que las lluvias no regresarían hasta que viera señales claras de arrepentimiento en el pueblo, ya fuera total o parcial. Su intención era restaurar la fe en Dios y demostrar que el control sobre la naturaleza no dependía de los ídolos, sino de la voluntad divina.
El Midrash vincula este episodio con la muerte de los hijos de Jiel, quien reconstruyó Jericó desafiando la advertencia de Yehoshúa. Según la narración, tras la trágica pérdida de todos sus hijos, Ajab acudió a consolarlo. En ese encuentro, Eliahu aprovechó la oportunidad para dirigirse a Ajab y reprenderlo, señalándole que el castigo había recaído sobre Jiel por haber reconstruido Jericó en contra de la advertencia de Yehoshúa.
Eliahu instó a Ajab a reflexionar sobre lo ocurrido y a aprender la lección: si un decreto divino se cumplió con tanta precisión en el caso de Jiel, él debía reconocer que desafiar a Dios traería consecuencias igualmente severas. Así, le advirtió que no se rebelara contra el Creador, para evitar que sobre él recayeran los castigos que la Torá señala contra quienes practican la idolatría.
Ajab, sin embargo, desafió esta afirmación y preguntó: "¿Quién tenía mayor autoridad, Moshé o Yehoshúa?" Cuando Eliahu respondió que Moshé era la figura superior, Ajab cuestionó por qué las palabras de Yehoshúa se cumplían mientras las de Moshé no. Moshé había dicho que si el pueblo servía ídolos, los cielos serían cerrados y la lluvia cesaría, pero en tiempos de Ajab, Israel adoraba ídolos y las lluvias seguían cayendo.
Eliahu, indignado ante este desafío, proclamó: "Vive el Señor, que en estos años no habrá rocío ni lluvia, salvo por mi palabra." Este acto no solo reforzó su autoridad como profeta, sino que también puso a prueba la paciencia divina y el destino de Israel en aquellos tiempos de decadencia espiritual.
El versículo "ante quien estoy" indica que Eliahu estaba acostumbrado a presentarse ante Dios en oración, lo que se menciona en la narrativa sobre Abraham cuando se dirigió al lugar donde había estado ante el Señor.
En cuanto a la expresión "sino según mi palabra," el Tárgum la traduce como "por orden de Dios." Esto se debe a que Dios primero le dijo: "Ve y muéstrate ante Ajab, y Yo daré lluvia," lo que confirma que su declaración dependía del mandato divino y no de una voluntad personal.
Don Isaac Abarbanel dice que el cese de la sequía, no sería a través de un cambio natural en el clima, sino por medio de la palabra y la oración de Eliahu. Esto refuerza la idea de que los profetas no solo transmiten mensajes, sino que pueden actuar como mediadores directos entre Dios y el mundo físico. La intervención divina ocurriría únicamente cuando Eliahu pidiera por ello, lo que consolidaba su papel como líder espiritual en tiempos de crisis.
La expresión: ¡Vive el Señor, Dios de Israel! Dice Metzudat David es como un juramento, cuyo significado es: así como Dios vive, de la misma manera se cumplirá lo que Él dice. Enfatiza la autoridad divina detrás de su mensaje. En una época en la que Ajab y su pueblo estaban sumidos en la idolatría, Eliahu reafirma que el Dios de Israel es el único que tiene el control sobre la naturaleza y la vida.
Cuando Eliahu afirma: delante de quien he estado Esto sugiere que Eliahu tenía una relación cercana con Dios, caracterizada por la oración y el servicio profético. Se usa una expresión similar en Bereshit 18:22 con Abraham, lo que indica una interacción directa con la presencia divina.
Es posible que Eliahu haya estado intercediendo por Israel antes de llegar al punto de decretar la sequía. En la tradición bíblica, los profetas no solo transmiten advertencias divinas, sino que también buscan la misericordia de Dios en favor del pueblo.
Hay precedentes claros de esta actitud en figuras como Moshé, quien intercedió por Israel tras el pecado del becerro de oro (Shemot 32:11-14), y Abraham, quien pidió clemencia para Sodoma y Gomorra (Bereshit 18:23-33). Siguiendo este patrón, es plausible que Eliahu haya suplicado para que la justicia divina no se manifestara con severidad inmediata.
Eliahu se dirige directamente a Ajab porque en su carácter de rey él es el responsable directo de la corrupción espiritual de Israel. Bajo su reinado, se fomentó la idolatría y el culto a Baal. Eliahu, como profeta, confronta a Ajab para advertirle sobre las consecuencias de sus acciones.
La lluvia era esencial para la agricultura y la vida cotidiana, mientras que el rocío, aunque menos abundante, también contribuía a la hidratación del suelo en tiempos de sequía. Al bloquear ambos, Eliahu aseguraba una aridez extrema.
La implicación de en estos años Esto sugiere que la sequía no sería momentánea sino prolongada. Más adelante, en 1 Reyes 18:1, se revela que la sequía duró tres años, aunque en este momento Eliahu no especifica la duración exacta.
En realidad, Eliahu no está atribuyéndose poder personal, sino que actúa como portavoz de Dios. Su declaración muestra que Dios le ha dado autoridad para anunciar Su voluntad.
Ajab y su esposa Izebel promovieron el culto a Baal, considerado un dios de la lluvia y la fertilidad. Al detener las lluvias, Eliahu demuestra la impotencia de Baal y expone la falsedad de su adoración.
Para quienes adoraban a Baal, la falta de lluvia sería una prueba directa de su incapacidad. Este castigo pone en crisis la fe del pueblo y prepara el camino para su eventual arrepentimiento.
No es solo un castigo, sino también un llamado al arrepentimiento. Al privar a Israel de la lluvia, Dios da una oportunidad para que el pueblo reflexione y se vuelva a Él.
1 Reyes 17 Versículo 2
Ahora Dios se dirige a Eliahu de manera personal, no para que transmita un mensaje al pueblo ni al rey, sino para darle una instrucción específica destinada a su protección. Es un mensaje privado que busca resguardarlo de la ira de Ajab, quien, con toda certeza, habrá ordenado su arresto.
1 Reyes 17 Versículo 3
Aparentemente, el motivo por el cual Dios le ordena a Eliahu que se oculte no se reduce solo a una táctica de protección para evitar que el rey lo capture, sino que encierra un mensaje más profundo. La sequía y la consecuente hambruna que sufrirá el pueblo, como veremos más adelante en el versículo 12, traerán consigo un período de separación: ni Dios ni Su profeta estarán accesibles para el pueblo, como consecuencia de sus pecados.
Además, Dios ordena a Eliahu que se esconda, pues no quería que el pueblo recurriera a él en busca de comida o agua; debían dirigirse directamente a Dios. Para que Él les respondiera, era necesario un cambio de actitud por parte del pueblo y un retorno al pacto que habían asumido con Dios.
Don Isaac Abarbanel señala que Eliahu no estableció un tiempo específico para el castigo, sino que simplemente dijo "estos años," dejando abierta la posibilidad de que la sequía durara hasta que el pueblo se arrepintiera.
Si el rey y el pueblo volvían a Dios, tal como lo hizo Asá, rey de Yehudá (ver Dibré Haiamim II 14 y 15: Asá reinó y el país estuvo en paz por diez años durante sus días. Y Asá hizo lo bueno y lo recto ante los ojos del Señor su Dios, …, y ordenó a Yehudá que buscara al Señor, Dios de sus padres y cumpliera la ley y el mandamiento.), de esta manera, el castigo podría cesar incluso antes de un período prolongado. Este enfoque muestra que la finalidad de la sequía no era solo castigar, sino también provocar un cambio espiritual en la nación. Por ello, Eliahu se oculta, para que lo busquen, pues del mismo modo debía actuar el pueblo: buscando a Dios y esforzándose por acercarse a Él.
Dios ordenó a Eliahu que se alejara del lugar después de decretar la sequía. Este mandato no solo respondía a la necesidad de proteger al profeta de la ira de Ajab, quien seguramente lo buscaría para responsabilizarlo de la crisis, sino que también tenía una función simbólica: la separación de Eliahu del pueblo reflejaba el retiro de la providencia divina de Israel en ese momento.
El decreto de Eliahu sobre la interrupción de la lluvia no era simplemente una sanción climática, sino una manifestación de la justicia divina conforme a lo establecido en la Torá. La ausencia de lluvia demostraba que las palabras de Moshé en Devarim 11:16-17 eran una realidad: "Si sirven a otros dioses, la ira del Señor se encenderá contra ustedes, y Él cerrará los cielos y no habrá lluvia." Eliahu, al ser el ejecutor de esta sentencia, debía asegurarse de que su palabra se cumpliera sin interferencias externas, por lo que Dios lo envió al arroyo Querit.
La duración de su estadía en el arroyo Querit es significativa. Permaneció allí alrededor de un año, hasta que el arroyo se secó, lo que indica que la sequía avanzaba conforme a su decreto. Este detalle muestra que Eliahu no estaba simplemente escapando del peligro, sino que permanecía allí hasta que la falta de agua hiciera efecto en el pueblo y lograra en ellos un cambio por iniciativa propia.
En este contexto, el mandato divino de que Eliahu se ocultara no solo tenía un propósito práctico, sino que también simbolizaba el retiro de la revelación y la palabra de Dios de Israel en ese momento. La ausencia de la voz profética en el reino reflejaba la crisis espiritual del pueblo, y el retiro de Eliahu mostraba que Dios estaba lejos de ellos a causa de sus acciones.
1 Reyes 17 Versículo 4
Radak sostiene que, Dios ordenó a los cuervos, que trajeran pan y carne dos veces al día para Eliahu. La expresión "he ordenado" significa que Dios estipuló esta tarea. No es necesario cuestionar de dónde obtenían el alimento, pues lo traían de un lugar permitido, ya que todo ocurría por voluntad divina.
Metzudat David dice que, el texto señala un aspecto moral y espiritual en la elección de los cuervos para alimentar a Eliahu. Se explica que Dios quiso despertar la compasión del profeta hacia el pueblo de Israel, mostrándole que incluso los cuervos, conocidos por su naturaleza cruel, se apiadaban de él y le traían sustento.
La implicación es clara: si estas aves, que suelen abandonar a sus propias crías, podían mostrar misericordia hacia el profeta, entonces Eliahu también debía tener compasión por Israel y no endurecer demasiado su juicio sobre ellos. Dios quiso que Eliahu reflexionara sobre su propia severidad al decretar la hambruna sobre el pueblo. El hecho de que los cuervos lo alimentaran debía recordarle que él mismo había adoptado una postura rigurosa al castigar a Israel con la sequía
Radak acota que existen opiniones que sostienen que "Orvim" en hebreo, no se refiere a cuervos, sino a mercaderes, o habitantes de un pueblo llamado Orev.
1 Reyes 17 Versículo 5
La frase "conforme a la palabra del Señor" indica que Eliahu no actuó por iniciativa propia, sino que siguió estrictamente la voluntad divina. Su retiro no era una huida, sino una parte esencial del plan de Dios para demostrar Su dominio sobre la naturaleza y la historia.
La repetición del verbo "fue" no es meramente redundante, sino que enfatiza dos aspectos distintos de la acción de Eliahu.
Obediencia inmediata y completa. La primera aparición del verbo "fue" se refiere a su respuesta a la orden divina. Eliahu no dudó ni retrasó su cumplimiento, sino que actuó de inmediato conforme a la palabra de Dios.
La segunda aparición del verbo "fue" marca su llegada y establecimiento en el arroyo Querit. No solo emprendió el viaje, sino que efectivamente se asentó en el lugar indicado, cumpliendo plenamente la instrucción divina.
Algunos comentaristas, como Malbim, explican que esta repetición también refleja una dimensión espiritual:
Acción visible: El desplazamiento físico de Eliahu.
Acción oculta: El retiro de la providencia divina junto con él, lo que refuerza el mensaje de que Dios se apartó de Israel debido a su idolatría.
1 Reyes 17 Versículo 6
Don Isaac Abarbanel dice que los sabios dijeron en el tratado Julin (5a) que los cuervos tomaban la comida de la mesa de Ajab.
En el Midrash Tanjuma (Parashat Maséi), se dice que la tomaban de la mesa de Yehoshafat.
Algunos de los sabios explicaron que los cuervos no eran aves, sino mercaderes llamados en hebreo: "orevim" -que se suele traducir como cuervos-, pero que también se puede referir a mercenarios tal como se ve del texto en Iejezkel 27:27. Estos mercenarios conocían la situación y el paradero de Eliahu y le proporcionaban alimento diariamente.
Hay quienes sostienen, (como mencionó Radak antes) que no se trataban de aves, sino de nómades o personas de la comarca aledaña que se apiadaban de él y le traían comida diariamente para que no muera.
1 Reyes 17 Versículo 7
El hecho de que incluso un arroyo estable como Querit se secara muestra cuán extrema era la sequía en Israel. No se trataba de un fenómeno pasajero, sino de una crisis prolongada que afectó incluso fuentes de agua confiables.
Esta situación resalta la severidad del castigo divino y el nivel de sufrimiento que debió atravesar el pueblo. Sin agua, la tierra no podía producir alimentos, lo que llevó a una hambruna devastadora.
1 Reyes 17 Versículo 8
Acorde a la opinión de Rashí, lo que nos dijo en el versículo anterior, explica que el secado del arroyo tenía un propósito más allá de lo físico: debía hacer que Eliahu comprendiera la urgente necesidad de la lluvia y se sintiera compelido a interceder por el pueblo para que el castigo cesara.
Según la tradición y la teología, Dios es todopoderoso y nada le representa un desafío. Más bien, lo que Rashí señala es que, aunque el hambre de Israel era consecuencia de sus propias transgresiones, la situación no era deseada por Dios. La aflicción de Su pueblo no es algo que Le complaciera, y la actitud pasiva de Eliahu no contribuía a su restauración.
1 Reyes 17 Versículo 9
Podemos ver que el versículo exige a Eliahu tomar una actitud, no quedarse pasivo, es por eso que utiliza dos verbos en lugar de uno: Levántate, ve.
Tzarefata quedaba en la costa sur de lo que hoy es el Líbano, de esta forma, Eliahu se traslada de la parte sureste del reino de Israel, a la parte Noroeste del reino, es decir, de una punta a la otra en forma diagonal,
La observación sobre su recorrido geográfico es clave, ya que muestra que la sequía no era un fenómeno localizado, sino que afectaba todo el reino. Además, su viaje diagonal de un extremo al otro refuerza la imagen de que no había ningún lugar donde la escasez no se sintiera, dándole una perspectiva clara de la magnitud del problema
Según nuestros sabios (Pirkei de Rabí Eliezer, capítulo 33), esta viuda era la madre del profeta Yoná. Dios guió esta situación porque "el mérito es concedido a través de los justos", y a través de este milagro, no solo se aseguró la supervivencia de Eliahu, sino que la mujer y su hijo fueron salvados de la hambruna.
Tal vez el hecho de acudir en busca de refugio en la casa de una viuda haya sido porque representaba un menor riesgo para su seguridad. Si hubiese acudido a un hogar donde viviera un hombre, este podría haberlo delatado ante el rey Ajab, sabiendo que el monarca lo estaba buscando y con la intención de obtener una recompensa por su captura.
También se podría considerar que al ser una mujer en una situación vulnerable, la viuda quizás estaría menos inclinada a traicionarlo y más dispuesta a ayudarlo en un momento de crisis, por lo que Eliahu estaría seguro y protegido.
1 Reyes 17 Versículo 10
aat Mikrá sostiene que, en la antigüedad, era costumbre que las viudas vistieran de una manera determinada, tal como vemos en el relato de Tamar y Yehudá en Bereshit 38:14 (Entonces se quitó ella los vestidos de su viudez, y se cubrió con un velo…). De esta forma, Eliahu pudo reconocer que se trataba de una viuda, aunque no sabía si ella era la persona que Dios había designado para sustentarlo
Rashí explica que Eliahu no sabía con certeza quién era la viuda que Dios había designado para sustentarlo, por lo que recurrió a una estrategia similar a la de Eliezer, el siervo de Abraham, cuando buscó una esposa para Itzjak.
Eliezer pidió agua a las jóvenes en el pozo y consideró que aquella que le ofreciera agua voluntariamente sería la elegida por Dios para ser la esposa de Itzjak. De manera similar, Eliahu pidió agua a la mujer y, al ver su disposición a ayudarlo, entendió que ella era la viuda que debía proveer para él.
Este detalle muestra que Eliahu no llegó con conocimiento absoluto de quién lo ayudaría, sino que buscó señales dentro del contexto de su misión, aprendiendo de modelos previos en la historia bíblica
1 Reyes 17 Versículo 11
La mujer, inmediatamente suspendió lo que estaba haciendo para poder traerlo a Eliahu agua, tal como en su momento lo hizo Ribká.
Eliahu pudo haber comenzado con una petición más sencilla para observar la disposición de la viuda a ayudarlo. Si ella accedía a traerle agua, entonces podría hacer una petición mayor, como el pan.
1 Reyes 17 Versículo 12
Aparentemente, la viuda había reconocido a Eliahu o, al menos, comprendía que se trataba de alguien especial. Esto se refleja en su juramento, donde dice 'tu Dios', indicando que percibe a Eliahu como un hombre de Dios.
Daat Mikrá señala que la viuda usa un juramento similar al que Eliahu pronunció ante Ajab en el versículo 1, lo que sugiere que ella está enfatizando la gravedad del decreto de sequía. Su comentario parece resaltar que la sequía no solo afecta a los poderosos, sino que está causando estragos entre los más vulnerables de la sociedad, como las viudas y los huérfanos.
El propósito de este comentario es subrayar que, después de este episodio, la viuda y su hijo enfrentarían la muerte, ya que la hambruna los había dejado sin alimentos.
1 Reyes 17 Versículo 13
Daat Mikrá sostiene que, aparentemente, la viuda habló con un tono de pánico y terror cuando le expresó a Eliahu que ya no le quedaba nada para comer y que la muerte era inminente tanto para ella como para su hijo. Por ello, Eliahu tuvo que calmarla y decirle que no temiera.
Isaac Abarbanel explica que Eliahu le respondió a la viuda No temas; ve, haz como has dicho. Con esto, estaba respondiendo a su preocupación anterior: para que comamos y muramos. Es decir, le aseguró que no debía temer que, después de consumir la última porción de harina, todo se acabaría, porque no sería así. Por lo tanto, la animó a proceder con la preparación del alimento.
Eliahu le pidió que hiciera primero una pequeña torta para él, no solo porque venía hambriento y sediento tras su viaje, sino también porque, al atenderlo primero, Dios traería la bendición sobre la harina y el aceite. Si la viuda preparaba primero para ella y su hijo, los ingredientes se consumirían y no quedaría nada sobre lo cual pudiera reposar la bendición divina
Ralbag explica que Eliahu le ordenó esto porque, al sustentarlo, Dios traerá bendición sobre aquella harina y aceite. Y si ella prepara primero para él y luego para su hijo, la harina y el aceite no se agotarán
1 Reyes 17 Versículo 14
Eliahu entendió que cuando Dios le dijo: 'He ordenado a una viuda que te sustente', en un principio creyó que esto significaba que la viuda tendría algún recurso con el cual alimentarlo de manera natural, sin intervención milagrosa. A diferencia de lo ocurrido en el arroyo Querit, donde Dios le había dicho explícitamente que los cuervos lo sustentarían, lo que claramente implicaba un milagro.
Por esta razón, al llegar, Eliahu pidió a la viuda agua y comida, esperando que ella pudiera proporcionarlos. Sin embargo, cuando ella le explicó que no tenía suficiente alimento ni para ella y su hijo, Eliahu comprendió que la sustentación no sería por medios naturales, sino mediante un milagro. Entonces, le reveló la manera en que sucedería la bendición divina.
Isaac Abarbanel explica que el profeta declaró que el cántaro de harina no se agotaría. Sin embargo, lo correcto habría sido decir que la harina del cántaro no se acabaría, pues lo importante era la harina en sí, no el cántaro. No obstante, dado que, al faltar la harina, el cántaro dejaría de ser un 'cántaro de harina', se utilizó la expresión 'el cántaro de harina no se agotará', indicando que siempre contendría harina. Lo mismo ocurre con la vasija de aceite, hasta que Dios envíe lluvia a la tierra y ya no se necesite este milagro.
Cuando Eliahu comprendió que aquella pobre y desdichada mujer no tenía cómo mantenerlo, dijo: 'Así dice el Señor, Dios de Israel'. En ese momento entendió que, cuando Dios le había dicho Yo he mandado a una viuda de allí que te sustente, esto significaba que el sustento sería de manera milagrosa a través de ella, utilizando lo único que tenía a su alcance: un puñado de harina en el cántaro y un poco de aceite.
Por ello, al decirle Dios que una viuda lo sustentaría, el mensaje ya implicaba que la provisión ocurriría de manera sobrenatural, dado que ella era pobre y carecía de alimento y vestido
1 Reyes 17 Versículo 15
Según el libro Seder Olam, este milagro se mantuvo durante un año completo. Después de ese período, cuando finalmente lloviera, el sustento volvería a ser natural y el milagro dejaría de ser necesario.
Daat Mikrá destaca la disposición de la viuda para obedecer exactamente las palabras de Eliahu. Sin titubeos ni demoras, fue y actuó conforme a sus instrucciones, fue e hizo demostrando una confianza y entrega absoluta frente a la difícil situación en la que se encontraba.
Radak explica que, en este versículo, la viuda menciona a su hijo y a otros miembros de su hogar, mientras que anteriormente solo había dicho 'para mí y para mi hijo'. Esto se debe a que, en un principio, la cantidad de harina y aceite disponible apenas alcanzaba para ambos, por lo que ellos tenían prioridad sobre el resto de la casa. Sin embargo, en esta ocasión, la referencia se amplía, posiblemente porque ya se ha comprendido que la bendición permitirá que haya suficiente aun para el resto de los familiares allegados.
1 Reyes 17 Versículo 16
Ralbag enfatiza que el milagro consistió en un proceso continuo de transformación, donde los recipientes no solo contenían los ingredientes, sino que en su interior se generaban constantemente harina y aceite, asegurando así el sustento necesario.
Daat Mikrá destaca que, a partir de este versículo, podemos afirmar con certeza que las acciones de Eliahu no fueron iniciativas personales del profeta, sino que siguieron instrucciones precisas de Dios. Tanto en este episodio como en su encuentro previo con Ajab, no fue Eliahu quien decretó la sequía por voluntad propia, obligando a Dios a cumplir su palabra. Por el contrario, fue Dios quien dispuso la sequía y ordenó a Eliahu anunciarla, guiándolo en cada paso de su misión profética
1 Reyes 17 Versículo 17
Rambam en el Moreh Nevujim (Guía de los Perplejos) cita este versículo en la primera parte del capítulo 41 de su obra. Allí sostiene que el joven no murió completamente, sino que padeció un desmayo extremo en el que su respiración cesó temporalmente, sin signos de vida detectables
Malbim señala que el niño no enfermó de manera gradual, como ocurre en los casos naturales de enfermedad, donde primero aparece un malestar leve y luego la enfermedad se agrava. En este caso, la aflicción fue repentina y extremadamente severa, hasta el punto de que no quedó en él aliento, lo que llevó a su madre a pensar que había muerto como un castigo divino.
Radak dice que la expresión: que no quedó aliento en él algunos sostienen que no murió completamente, sino que su enfermedad fue tan grave que su respiración se detuvo y no se observaba ningún signo de vida en él, ni a través de la respiración ni del pulso. Su madre, al no notar ninguna señal de vitalidad, lo consideró muerto. Sin embargo, Radak se inclina más por la idea de que murió en un sentido absoluto, tal como se entiende literalmente.
1 Reyes 17 Versículo 18
Radak explica que la viuda, en su angustia, percibe la tragedia como un castigo divino que ha sido provocado por la presencia de Eliahu. Su expresión revela su temor de que su falta de servicio adecuado al profeta haya causado que Dios recordara sus pecados y, como consecuencia, trajera sobre ella la muerte de su hijo.
Don Isaac Abarbanel sostiene que al ser que Eliahu estaba hospedado en su hogar, entonces se podría notar más la diferencia espiritual entre ella y él. Como él era una persona justa y piadosa, su presencia resaltaba la inferioridad espiritual de la viuda, lo que llevó a que su pecado quede expuesto más visiblemente.
Algo similar expresa Rashí y Metzudat David: la viuda percibió la presencia de Eliahu como un factor que expuso sus faltas. Antes de la llegada de Eliahu, ella era considerada una mujer justa en comparación con los habitantes de mi ciudad, o sea, antes de su llegada, su nivel de justicia era suficiente en su comunidad, pero al llegar Eliahu allí, y ser ella comparada con el profeta, el nivel de la viuda era muy inferior con respecto al del profeto y su insuficiencia quedó en evidencia y llevó al castigo.
Ralbag dice la viuda expresó esto porque, al ser Eliahu una persona justa y libre de pecado, su presencia resaltaba su propia falta, pues no era tan recta como él.
Es posible que pensara así porque las personas íntegras suelen ser juzgadas con mayor rigor por Dios y castigadas más severamente por sus errores en comparación con alguien común, como ocurrió con el profeta anciano de Betel.
Por ello, podría imaginar que, si Eliahu no estuviera en su hogar, Dios no habría prestado tanta atención a sus pecados. Sin embargo, debido a la presencia del profeta, Dios observó con mayor precisión todo lo que ocurría en la casa, lo que llevó a la viuda a recibir un castigo.
Sobre este tema tengo un punto que aclarar: Según el concepto de los sabios, una persona íntegra es juzgada con mayor rigor por Dios y castigada más severamente por sus faltas en comparación con alguien común. Bajo este criterio, parecería que no vale la pena ser una persona íntegra, ya que Dios la castigará con más severidad. En ese caso, sería más conveniente ser una persona sencilla y no tan íntegra
Los sabios explican que cuando una persona alcanza un alto grado de rectitud y cercanía con Dios, su conducta se examina con mayor precisión, porque cada acción suya tiene un impacto mayor en el mundo. Así como un diamante puro se examina con más cuidado que una piedra común, las personas justas son juzgadas con mayor rigor, pues su nivel de responsabilidad es más alto.
Sin embargo, esto no significa que ser íntegro conlleve una desventaja. Por el contrario, una persona justa recibe una conexión más profunda con Dios, bendiciones especiales y la capacidad de influir positivamente en su entorno. Es un camino de crecimiento y trascendencia.
El argumento de que sería mejor permanecer en un nivel más bajo para evitar castigos no tiene sentido si consideramos que el propósito de la vida es crecer espiritualmente y acercarse a Dios. Además, los juicios más estrictos sobre los justos no son necesariamente castigos, sino correcciones y refinamientos, como un artesano que perfecciona su obra con cada ajuste
Según Malbim, la viuda pensaba que el milagro de la harina fue obra de Eliahu que había realizado algún tipo de hechizo o utilizado fuerzas ocultas que alteraron la naturaleza.
Al ver que su hijo murió, creyó que su fallecimiento era una consecuencia de haberse beneficiado de algo que no venía directamente de la voluntad de Dios. Hay una enseñanza en la tradición judía que dice que quien se beneficia de un milagro de manera indebida puede recibir castigo.
También existe la idea de que cuando Dios realiza un milagro para alguien, esto provoca que se le descuenten méritos de sus acciones pasadas. Es decir, si la realidad cambia en favor de una persona, se evalúa si realmente lo merece. La viuda pensó que, al haber recibido el milagro de la harina y el aceite, sus faltas fueron recordadas y, como consecuencia, perdió a su hijo. También pudo considerar que, al haberse reducido sus méritos, ya no tenía suficientes para proteger a su hijo de enfermedades graves.
En resumen, Malbim interpreta que la viuda no veía la muerte de su hijo como un simple castigo, sino como una consecuencia de haber recibido un milagro que, según su percepción, quizá no era del todo legítimo.
Daat Mikrá sostiene que es factible que esta mujer haya cometido algunas faltas, pues tal como dice el versículo de Kohelet 7:20 No existe en la tierra una persona justa que solo obre el bien y que nunca haya cometido alguna falta.
1 Reyes 17 Versículo 19
Este pasaje refleja la fe de Eliahu, la angustia de la madre que está parada frente al profeta con el niño desfallecido en su regazo.
Daat Mikrá hace notar cómo Eliahu actúa con mucha prisa, es por eso que nombra tantos verbos en este versículo: lo tomó, lo llevó, y lo acostó.
Lo más probable es que Eliahu se escondiera en la cámara alta de la casa y no saliera de allí, por temor a que Ajab lo descubra. No debemos olvidar que Dios le había ordenado en el versículo 3 que se esconda y permanezca oculto.
1 Reyes 17 Versículo 20
Radak explica que la intención de Eliahu al decir: ¿Acaso también harás daño a la viuda? Es decir, así como castigas hoy a Israel con la sequía, también has recordado el pecado de esta viuda y has decretado la muerte de su hijo. ¿No debería haber suficiente mérito en mí, que vivo con ella, para salvarlo?
Metzudat David interpreta que Eliahu siente una doble angustia: por su propio sufrimiento al tener que vagar sin hogar y por la tragedia que ha caído sobre la viuda por haberlo hospedado. Se plantea la cuestión de si su papel como profeta lo está dejando sin posibilidad de encontrar refugio, dado que su presencia parece atraer castigo en lugar de bendición.
Daat Mikrá agrega que esta mujer viuda, pobre y vulnerable, asumió un gran riesgo al acoger a un fugitivo del rey en su hogar. No solo puso en peligro su propia vida, sino también la de su hijo, con el único propósito de proteger y resguardar al siervo de Dios. ¿Y este es el pago por su sacrificio? No parece justo que Dios, el juez bondadoso, actúe de esta manera, pues Él mismo se compadece de la viuda y el huérfano. En numerosas partes de la Torá nos ordena tratarlos con compasión y preocuparnos por su bienestar. ¿Acaso Él mismo no será el primero en cumplir con este principio?
Una idea similar fue planteada por Abraham en el juicio sobre Sodoma y Gomorra: ¿El juez de toda la tierra no obrará justicia? ¿Acaso castigará al justo junto al malvado?
Tanto en el caso de Abraham como en el de Eliahu, esto no debe interpretarse como un cuestionamiento a Dios ni, mucho menos, como un intento de demostrarle al Altísimo que "está obrando mal", pues semejante imperfección es impensable en Él. Más bien, debemos entender estos argumentos no como una objeción, sino como un razonamiento del profeta, expresado en forma de pregunta retórica: "Es imposible que Dios, siendo un juez bondadoso y justo, obre de esta manera. Por lo tanto, las cosas no deben ser como parecen a simple vista.
1 Reyes 17 Versículo 21
Radak explica que hizo esto para insuflarle aliento y calentarlo con el calor natural que emanaba de su rostro y su cuerpo.
Daat Mikrá señala que era la naturaleza de los profetas rezar y rogar a Dios por el bienestar de las personas, tal como dice con Abraham en Bereshit 20:7 Pues él es profeta, rezará por ti y vivirás, o como dijo Shmuel en Shmuel I 12:23 Y en cuanto a mí, lejos esté de mí que peque contra el Señor cesando de orar por vosotros.
1 Reyes 17 Versículo 22
Dios escuchó la oración de Eliahu y permitió que el alma del niño regresara a su cuerpo, destacando la conexión entre la súplica del profeta y la respuesta divina.
Esto no implica necesariamente que Dios haya castigado al niño, como pensó la viuda. Es posible que el niño haya sufrido una enfermedad grave, pero la súplica ferviente de Eliahu llevó a Dios a salvarlo, demostrando Su justicia y Su recompensa a los justos. Además, este milagro refleja el reconocimiento divino al sacrificio de la viuda, quien arriesgó su vida para proteger a Eliahu, ofreciéndole refugio en su hogar y asegurándose de que el rey Ajab no lo encontrara ni lo ejecutara.
1 Reyes 17 Versículo 23
Este evento confirma que Dios escucha a los justos y recompensa la fe y la bondad. La viuda, al acoger a Eliahu en su hogar y arriesgar su propia seguridad para proteger la vida del profeta de Dios, demostró un acto de gran sacrificio. Como respuesta, Dios obra con la misma medida de misericordia: toma al hijo agonizante y moribundo y lo devuelve a su madre con vida.
1 Reyes 17 Versículo 24
Ralbag, sostiene que, la viuda inicialmente no estaba completamente convencida de que Eliahu fuera un verdadero profeta. Si bien lo consideraba un hombre elevado, por ello lo llama: varón de Dios. Y lo que había dicho Eliahu en el versículo 14: Porque así dice el Señor, Dios de Israel: "el cántaro de harina no se agotará ni la vasija de aceite se acabará, hasta el día en que el Señor mande lluvia sobre la faz de la tierra ella pensaba que él simplemente transmitía un mensaje recibido de otro profeta. Sin embargo, la curación completa de su hijo agonizante le demostró que Eliahu tenía una conexión directa con Dios, lo que la llevó a reconocerlo como un auténtico profeta y a confirmar la veracidad de su palabra.
Metzudat David opina igual y dice que la mujer afirma: Ahora sé con certeza. Aunque desde el principio lo llamó ‘varón de Dios’, en su corazón aún tenía dudas, pues pensaba que quizás había escuchado la profecía sobre la harina y el aceite de otro profeta, y no que él mismo fuera un verdadero profeta.
‘Y la palabra del Señor en tu boca es verdad.’ Es decir, ahora ella reconoce que desde el principio la palabra de Dios estaba realmente en su boca, y que lo que dijo no lo escuchó de otro profeta, como había pensado antes."
Radak señala que el milagro de la harina y el aceite ya había sido una prueba de la bendición divina, pero la resurrección del niño lleva su certeza a un nivel más profundo. La viuda ahora comprende que la bendición que había recibido en su hogar no fue simplemente una mejora material, sino el resultado directo del mérito del profeta. Sin embargo, destaca que la resurrección de los muertos es un milagro mucho menos común que la provisión de sustento, lo que hace que este evento sea aún más impactante.
Don Isaac Abarbanel enfatiza que la viuda ya sabía que Eliahu era un profeta, pero no creía que tuviera un nivel tan elevado como para revivir a un muerto.